DR. SANTIAGO MARTINEZ-FORNÉS – IN MEMORIAM

Escrito de la Asociación Antiguos Alumnos del Instituto Cardenal Cisneros

Santiago Martínez-Fornés y Hernández nació en Pozondón (Teruel) de donde es hijo ilustre, el 9 de mayo de 1927 y falleció en Madrid el 1 de noviembre de 2016. Médico humanista, fue uno de los últimos discípulos de D. Gregorio Marañón.

Santiago vivió los años duros de la posguerra con muchas dificultades. Cursó en cuatro años y con las mejores calificaciones, el bachillerato en el Instituto del Cardenal Cisneros. Simultaneó los estudios de Medicina con un trabajo en una gestoría para costeárselos y aprovechaba cualquier momento libre y robaba horas al sueño para adquirir el nivel académico que le permitió terminar la licenciatura en Medicina con Premio Nacional Fin de Carrera

En la Facultad de Medicina de San Carlos de la calle Atocha, Gregorio Marañón se fijó en aquel alumno aventajado y con gran olfato clínico le incorporó a su equipo y, desde entonces, dirigió su formación en las especialidades de Medicina Interna y Endocrinología y Nutrición.

Trabajó con el Dr. Marañón en el Instituto de Patología Médica, afirmando éste que le consideraba «Incomparable colaborador y amigo, Santiago Martínez-Fornés brilla por su inteligencia, entusiasmo y eficacia”. Mantuvo una estrecha relación con el Dr. Marañón no exclusivamente profesional, en su propia consulta conoció a su mujer, Helena Galindo Lecuna, una joven venezolana que viajaba por Europa con sus padres, con la que contrajo matrimonio en 1956.

Mantuvo su consulta en el paseo de la Castellana durante sesenta años, en la que atendió a miles de pacientes y llegó a ser una referencia, entre otras patologías, en el tratamiento de la anorexia. Él, como su maestro Marañón, pensaba que uno de los avances que más había revolucionado la Medicina seguía siendo la silla: «Una silla para sentarse a escuchar al paciente».

Miembro de las Reales Academias de Medicina de Zaragoza, del Principado de Asturias y de las Islas Baleares, conferenciante, colaborador en programas de radio y televisión y de varios medios escritos, fue vicepresidente de la Asociación de Médicos Escritores, especialista en Medicina Interna y en Endocrinología y Nutrición,  Jefe de la sección de Neurología y Psiquiatría de Gaceta Médica Española, Vicepresidente de la Asociación Española de Cine Científico,  profesor honorario de la Universidad Internacional del Mediterráneo y estaba en posesión de varias condecoraciones, como la Cruz de San Jorge, que concede la Diputación de Teruel.

Fue autor de varios libros como «La obsesión por adelgazar: bulimia y anorexia», «Ante la diabetes», «Envejecer en el año 2000», «La vida breve» o «Guía erótica del fútbol», éste en colaboración con el periodista Matías Prats, « Enfermedades defensivas y el trabajo visto por un médico ». «La navegación y su influencia en la biología humana», conferencia pronunciada en la Cámara de Comercio de Madrid y en la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao.

Autor de cerca de 500 conferencias, sus casi 200 trabajos publicados han sido traducidos al inglés, francés, árabe, japonés y alemán. Siempre se mantuvo unido a Aragón, y en Madrid apoyó las actividades culturales de la tierra que le vio nacer, fue nombrado Socio de Honor de la Casa de Aragón en Madrid.

Mantuvo su actividad profesional hasta el último minuto, cuando el fin de sus días le llegó con ochenta y nueve años de forma súbita e inesperada el pasado martes, en su casa y acompañado de su familia.

La Asociación de Antiguos Alumnos del Instituto del Cardenal Cisneros le nombró socio de Honor y quiere desde estas líneas rendirle homenaje y emocionado recuerdo desde el gran cariño reciproco que nos teníamos.

Era un gran sabio y gran conocedor de la humanidad, además de talento tenía un gran sentido del humor y una gran imaginación y agudeza que demostraba tanto al escribir como al hablar. Dejó un grato e imborrable recuerdo en este su Instituto al deleitarnos con una inolvidable conferencia sobre el amor

Su mujer Elena y sus hijas, Ana, Elena y Almudena, fueron siempre especiales para nosotros y desde estas líneas queremos trasladarles nuestra más sentida condolencia y queremos transmitir y reiterar la admiración que siempre hemos tenido hacia él y el buen trato que nos dispensaba siempre. Sabemos que él se sentía muy orgulloso de escribir sus “fornerías” que recibíamos con regularidad por medio de nuestro presidente el Dr.Angel Minaya Vaquero y eran del agrado de todos.

 

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