EL INSTITUTO

El Instituto (IES) Cardenal Cisneros de Madrid está situado en la calle de los Reyes nº 4, lugar cercano  a la Plaza de España, calle de la Princesa, y a la Gran Vía de Madrid.

Nuestra historia desde el punto de vista académico se remonta al 26 de Julio de 1508 cuando el Cardenal Cisneros crea los Colegios Menores de Filosofía en Alcalá de Henares, cuando la Reina Mª Cristina y el ministro de la Gobernación, Marqués de Ulloa, firman una orden de 29 de octubre de 1836, decretando el comienzo del traslado a Madrid de los estudios existentes en La Universidad de Alcalá de Henares a Madrid el año 1837. Se mandó organizar un Instituto de Segunda Enseñanza en la Corte que fue creado inicialmente con el nombre de Instituto del Noviciado a través de una real orden de la reina doña María Cristina con fecha 16 de diciembre de 1837. Esto nos lleva a poder afirmar que somos la institución educativa de secundaria más antigua de Madrid.

Los orígenes del actual Instituto de Enseñanza Secundaria  Cardenal Cisneros de Madrid son los Colegios Menores de Filosofía de la Universidad de Alcalá de Henares, fundada por el Cardenal Cisneros, que fueron  trasladados a la capital en 1837, donde inicialmente compartió espacios con la Facultad de Filosofía, Derecho y Ciencias de la Universidad Central, edificada sobre el solar del antiguo Noviciado de Jesuitas de la calle de San Bernardo, por eso, tras su fundación en 1845 durante el reinado de Isabel II, recibió  el nombre de Instituto del Noviciado, siendo junto con el San Isidro el primero de Madrid. Ambos estuvieron vinculados  a la Universidad Central, desde su fundación hasta 1868, y el Cisneros además en su mismo edificio.  La falta de espacio y de higiene,  y la carencia de un edificio propio fueron las principales causas que  motivaron la construcción de un edificio independiente , y en   1876 se adquirió del Marques de Linares, su solar actual, siendo ministro de Fomento Don Francisco de Borja Queipo de Llano, conde de Toreno, antiguo alumno del Instituto.

Los profesores se encargaban de las clases de Segunda Enseñanza Elemental asumiendo los estudios que se impartían en los Colegios Menores de Filosofía de la Universidad de Alcalá mientras que la Segunda Enseñanza de Ampliación que comprendía los estudios propios de la Licenciatura se impartían por los Catedráticos de la Universidad.

De lo anterior deriva que el Instituto del Noviciado se considera heredero del humanismo del Cardenal Cisneros. Su patrimonio guarda los vestigios de los antiguos colegios menores de San Idelfonso y de los Artistas.

El Instituto Cardenal Cisneros surgió en el seno de la Universidad de Madrid y formó parte de ella durante bastantes años, antes de conseguir su plena autonomía.

En el año 1845 se publicó el Plan de Estudios de Pedro José Pidal, que tuvo como consecuencia la creación de los Institutos en la mayor parte de las provincias españolas. Con el Plan de Estudios de Nicomedes Pastor Díaz de 1847 se dispuso que los estudios propios de los Institutos quedasen segregados de los de la Universidad aunque esta separación solamente tuvo efectos académicos, ya que, administrativamente siguieron dependiendo de la Universidad hasta la Ley de Instrucción pública de Claudio Moyano de 1857 con la que el Instituto alcanzó su plena autonomía de la Universidad.

En 1857, con la “Ley Moyano”  el Instituto alcanzó su plena autonomía de la Universidad.

En el curso 1876-77 se incorporaron las primeras mujeres estudiantes, alumnas con matrícula libre, que únicamente acudían a los exámenes

En 1877 se adoptó su nombre actual,  en honor del fundador de la Universidad de Alcalá, año en que se dio comienzo a su construcción  en el nuevo solar, y fue en ese mismo año cuando el rey Alfonso XII   concedió el privilegio de  que todas las vidrieras, muebles y documentos escritos del Instituto, incorporaran un escudo en el que se entrelazaran los blasones del Cardenal Cisneros y Madrid, lo que se ha mantenido hasta la actualidad , y hace del Instituto que sea  el único IES  de España que  tiene escudo propio, otorgado por voluntad real.

El Instituto del Noviciado, hoy del Cardenal Cisneros en virtud de la Real Orden de 21 de junio de 1877, al adquirir su plena autonomía, asumió también la tutela de un cierto número de colegios privados, y su Director tenía la potestad de visitar e inspeccionar dichos colegios. Por tanto, el Instituto del Cardenal Cisneros surgió en el seno de la Universidad de Madrid y formó parte de ella durante bastantes años, antes de conseguir su plena autonomía. Conocer la historia del Instituto, ver los documentos, los libros de texto y los materiales que se han utilizado en las distintas épocas y contemplar algunos trabajos escolares de los alumnos que aún se conservan, es una experiencia de gran interés para quienes deseen comprender la vertiente práctica de la Historia de la Educación Secundaria en España.

En 1878 se proyectó el nuevo edificio, por el arquitecto albacetense Francisco Jareño  y Alarcón, terminándose las obras en 1888, comenzándose las clases en 1.889 que sólo fueron interrumpidas por la guerra civil, tras la cual el gobierno franquista suprimió la enseñanza mixta, y el Instituto se convirtió en masculino hasta el curso 1984-85, en que las alumnas volvieron a ocupar sus aulas.

Tras la guerra civil el gobierno franquista suprimió la enseñanza mixta, y el Instituto se convirtió en masculino hasta el curso 1984-85, en que las alumnas volvieron a ocupar sus aulas.

En el Curso 1953-1954, el Instituto se amplió,  levantando un tercer piso, conocido popularmente en la época como ”el palomar”.

En 1957 se ocuparon algunas dependencias de la antigua Universidad, aprovechando el traslado de algunas Facultades a la Ciudad Universitaria.

En 1972 tomó posesión su primera Directora, Doña Caridad Robles Mendo.

Dispone  el Instituto, de Gabinetes,  con el mejor material científico de  Historia Natural, de Agricultura, Geología y Fisiología e Higiene, Física, Filosofía, Literatura, Química, Matemáticas, Geografía e Historia, que  proceden de  diferentes compras en distintas épocas.

 

ANEXO: VISION HISTORICA DEL BARRIO DEL INSTITUTO

CUARTEL DE LOS AFLIGIDOS

En 1800 Madrid tenía 300.000 habitantes, y estaba dividido en ocho Cuarteles , y sesenta y cuatro Barrios, formando parte del denominado Cuartel de Afligidos, el Barrio de la Plazuela del Gato que es donde está el Instituto del Cardenal Cisneros y aparece en la Lámina 19.

El Barrio de la Plazuela del Gato, dá principio en la esquina de la calle de las Beatas y desde ella sigue con ambas aceras la calle Ancha de San Bernardo, hasta la de San Benito , entra en esta , mano izquierda , sigue del mismo modo por la de Juan de Dios , la de San Bernardino , Plazuela de Capuchinas , calle del Alamo, y la de las Beatas , hasta la esquina en que principió.

El nombre del Barrio lo toma de la plazuela que no tiene nombre y que es la confluencia de las calles del Noviciado, Amaniel, Ponzano y Travesía del Conde Duque.

La Plazuela del Gato según Pedro de Rèpide era famosa en el siglo XVIII por tener en ella su puesto una aleluyera, a donde acudían a proveerse niños y grandes para comprar los pliegos de estampas y dísticos pintorescos, papeles que recortados, llovían sobre la procesión del Corpus y al paso de la carroza de Jesús Chico.

La tradición del nombre de la plazuela del Gato proviene de que cuando este lugar era una selva, donde había abundante caza, fue allí cogido un gran gato montés, cuya piel sirvió para hacer unas botas que el Cardenal Cisneros regaló al Gran Capitán que según, los bien enterados, eran iguales a las que usaba Carlomagno en sus campañas. Pero las botas del Gran Capitán tenían una horrible cualidad: todos los gatos que las olían hacían las sufridoras de tales expansiones que llevaron a oler excesivamente, con la natural indignación de su hazañoso poseedor, quien acabó por regalárselas a un criado, el cual se las vendió a un francés.

La Plaza de las Capuchinas, hoy Plaza del Conde de Toreno quien tenía su palacio al final de la calle de San Bernardino. En esta plaza había una fuente del Viaje de la Reina y un convento de estas religiosas llamado Monasterio de la Concepción donde residían dos hermanas de la Orden Tercera de S. Francisco que se vinieron a este lugar en 1627 siendo su primera abadesa sor María de Larra quien murió en grande opinión de santidad. El 11 de abril de 1890 se cambió el nombre a la plaza dándola el actual.

La Calle del Alamo que vá desde la plaza de los Mostenses a la calle de los Reyes, debe su nombre a la existencia, a que, a continuación de los magníficos jardines de D. García Barrionuevo de Peralta que era dueño de todos aquellos alrededores, una calle con álamos que llegaba hasta la fuente de la Plaza de las Capuchinas y donde esperaban los pobres el paso de D. García para solicitar su limosna permaneciendo allí limpiándose su miseria siendo las criadas de D. García quien dieron nombre a la calle.

Cuando desaparecieron los jardines a que se ha hecho mención, allí se edificó la casa que fue convento de las monjas de Santa Catalina y luego de los Premostratenses de S. Norberto ( denominados los Mostenses) quedando finalmente un solo alamo pero dado que cierta tarde, al oscurecer pasaba por allí una noble dama doña Leonor de Vintimilla que venía de hacer sus devociones en el convento de S. Joaquin en la plazuela de los Afligidos, tanto ella como su dama fueron asaltadas por unos malhechores que acechaban detrás del alamo y por ser ella dama muy principal aunque perdonó a los ladrones no hubo perdón para el árbol.

La Calle de las Beatas, hoy Antonio Grilo debe su nombre a que donde se establecieron los Premostratenses, como hemos indicado, fue primero residencia de la Dominicas fundadoras del Beaterio de Santa Catalina de Siena. Este beaterio lo trasladó el Duque de Lerma a la proximidad del palacio que se acababa de hacer. Así pues, es de estas beatas de quien tomo el nombre la calle.

Por cierto, hay una leyenda que cuenta que una beata llamada Sor Maria del Sacramento, que era muy bella, había levantado los amores del ministro D. Rodrigo Calderon    y se apresuró a alcanzarla en esta calle ( hay que tener en cuenta que en esa época abundaban los galanes de monjas), la monja le rechazó con gran disgusto del ministro que acostumbraba a obtener lo que quería con la frase de “Tal vez se oscurezca mañana la estrella que tanto brilla hoy”. El nombre se cambió por el del poeta cordobés y Académico de la Española, Antonio Grilo por acuerdo municipal de 15 marzo 1899. Hubo disputas sobre poner el actual nombre o el del republicano Ramón Chíes quien en Santander y Madrid estudió Ciencias exactas, Filosofía y Derecho, dedicándose después al periodismo. A los veinte años (1866) era ya redactor de La Discusión, periódico democrático dirigido por Nicolás María Rivero. Al triunfar la revolución del 68 contribuyó grandemente a la formación del Partido Republicano Democrático Federal. Ramón Chíes vivió en esta misma calle.

La Calle de la Manzana une la calle de San Bernardo con la calle del Álamo. En esta manzana formada por las calles de la Manzana, los Reyes y San Bernardo se encuentra el Palacio de la Marquesa de la Sonora, sede del Ministerio de Justicia. Aparece tanto en el plano de Teixeira de 1656 como en el Antonio Espinosa de los Monteros de 1769. Según la tradición, en el siglo XVI habría ocupado este sitio un manzanar propiedad de García Barrionuevo y al formase la calle parece que los trabajadores habrían tenido conflicto sobre el derecho que les correspondía a cada cual sobre la posesión de las manzanas, motivo por el cual habría quedado al paraje la denominación de la “pelea de la manzana” y a la calle simplemente “de la manzana”.

La Calle de los Reyes se llamó inicialmente calle de San Ignacio por su proximidad al Noviciado de los Jesuitas y el nombre, aunque no exento de controversia, parece se deba a que existía en esta calle el palacio del Conde de Alcudia donde existían unas imágenes de los reyes del Antiguo Testamento. Al final de la calle de los Reyes había dos viejos palacetes, uno de ellos de los duques de Pastrana que se convirtió en residencia religiosa. La calle desemboca en lo que se denominaba alcantarilla de Leganitos.

La Calle de San Benito hoy llamada del Noviciado debe su nombre a su proximidad al Noviciado de los Jesuitas que estaba en la calle Ancha de S. Bernardo donde está hoy el Paraninfo de la Universidad Central. Es de destacar que en esta calle hubo una casa de religión en 1605 fundada por la marquesa de Camarasa doña Ana Félix de Guzmán para lo que cedió el palacio ducal de Castrillón donde había vivido S. Luis Gonzaga cuando vino de Mantua con su padre.En el número 3 de esta calle hay un templo evangélico cuya fachada en ladrillo y estilo mudéjar no parece demasiado serio por recordar más la manera arquitectónica de una plaza de toros según Répide.

La Calle Ponciano antes de denominaba Ponciano de Olivares y este era el nombre de la persona que cuidaba la puerta del coto real que allí había.

La Calle de San Bernardino se llamó así por haber sido camino al antiguo convento y luego asilo de S. Bernardino también llamado de las Batuecas que era de franciscanos descalzos quienes llevaban desde 1566 intentando tener residencia en Madrid y se inició con un humilde templo gracias a la limosna de doña Leonor de Toledo que era monja de las Descalzas Reales y se terminó gracias al patrocinio de Francisco Garnica, contador mayor y del  Conejo del rey y su mujer Teresa Ramírez de Haro, ambos enterrados en la capilla mayor donde están sus bustos, eran patronos los duques de Granada como poseedores del mayorazgo de Garnica. Estaba situado extramuros y a él se salía por el portillo denominado de S. Bernardino que se hallaba donde hoy está la estatua de Arguelles. En esta calle estaba el palacio de los duques de San Carlos que en la época de Fernando VII e Isabel II congregaba lo más alcurniado de la corte. También estaba en esta calle el Salón Montano utilizado para conciertos cuando se abrió pudiéndose ver la casa con los medallones con la M y el nombre en la encimera. También y esquina a la plaza de Cristino Martos estaba el palacio del Conde de Toreno alguna vez asaltado en las frecuentes revueltas del siglo XIX.

La Calle de la Cruz Verde era el lugar fuera del primitivo portillo de Santo Domingo donde se llevaba a cabo los autillos de fe y la ejecuciones y donde había una cruz pintada de verde. En esta calle estaba la denominada puerta de la Vicaría que era puerta trasera del café de Prada cuya entrada principal estaba en la calle Ancha de San Bernardo y servía de discreta entrada de parejas misteriosas de damas y galanes.

 

 

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