Asociación Antiguos Alumnos del Instituto Cardenal Cisneros de Madrid

El Instituto: Descripción e Historia

En ésta  página se hace un  repaso de la Historia del Cardenal Cisneros y del propio Instituto que lleva su nombre, con mención expresa -no exhaustiva-  de algunos de sus profesores y alumnos más destacados, así como de sus  elementos arquitectónicos e instalaciones docentes principales:

EL CARDENAL CISNEROS

¿Quién fue el Cardenal Cisneros?: El Cardenal Cisneros fue un importante personaje en la historia de España que vivió entre 1436 y 1517, entre el final de la Edad Media y el inicio de la Edad Moderna, período que comienza después del Descubrimiento de América, en 1492.

¿Cómo se llamaba?: El que después pasaría a la historia como Cardenal Cisneros fue bautizado como Gonzalo Ximénez de Cisneros, aunque, ya de mayor, él mismo decidió cambiar su nombre por el de Francisco, en homenaje a San Francisco de Asís, el fundador de la orden de los monjes franciscanos de la que se hizo miembro.

¿Dónde y cuándo nació?: Nació en 1436, en Torrelaguna, un pueblo de la actual comunidad de Madrid, situado al pie de la Somosierra, que es una zona de montañas en la que colindan (tienen límites comunes) la comunidad madrileña y las provincias de Guadalajara y Segovia. Curiosamente, en ese mismo pueblo vivió San Isidro, el patrón de los agricultores, cuatrocientos años antes de nacer Cisneros.

¿Qué estudió y dónde?: Primeros estudios en Cuellar, Roa y siguió formándose en la Antigua Universidad Medieval de Alcalá de Henares. Después estudió Filosofía, Teología y Derecho en Salamanca, de los que cursó estudios superiores y se graduó. Se ordenó sacerdote en Roma y trabaja como abogado en Italia hasta 1465, fecha en la que regresa a España

¿Cuáles fueron los principales acontecimientos de su vida?: A pesar de que el Papa Paulo II había nombrado a Gonzalo Ximénez de Cisneros Arcipreste de Uceda, el poderoso e influyente Cardenal Carrillo otorgó este cargo a un familiar suyo. Cisneros reclamó el cargo enfrentándose con Carrillo y como consecuencia fue encarcelado durante varios años en Uceda y posteriormente en Santorcaz. Tras su liberación, decidió trasladarse a Sigüenza, ya a partir de 1477, donde ocupa el cargo de Capellén Mayor de la Catedral. Pasaría después a ser Vicario General de Sigüenza, colaborando también en el Colegio Grande de San Antonio Portaceli, transformado hasta 1824 en la Universidad de Sigüenza.

Se hizo monje franciscano, cambiando su nombre por el de Francisco y pasando una gran etapa de su vida en conventos como el de la Salceda, situado en un bosque entre las poblaciones de Tendilla y Peñalver (provincia de Guadalajara). Alli vivió como remitaño, dedicado a la oración. Con escasos alimentos y durmiendo en un humilde habitáculo, medio cueva y medio choza.

Isabel La Católica, después de la conquista de Granada en 1492 buscó un confesor, tratando de que se distinguiera por su “austeridad y desprendimiento de las cosas humanas”(así lo cuenta el cronista Pedro Martín de Anglería) y siendo el Cardenal Mendoza quien influyó en que esta competencia fuera otorgada a Cisneros.

A pesar de que no deseaba ostentar cargos, lo aceptó por obediencia al Papa y fue nombrado Arzobispo de Toledo en 1495 tras la muerte de su protector, el Cardenal Mendoza (anterior Arzobispo).

Fundador de la Universidad de Alcalá En 1499, cuando el importante siglo XV está a punto de concluir, Cisneros funda el Colegio de San Ildefonso, que sería el origen de la Universidad de Alcalá, cuyo primer curso académico se inició en 1508. Cinco siglos después, en 1998, la UNESCO (que es la organización de las Naciones Unidas para la educación, la ciencia y la cultura), concedió a esta Universidad fundada por Cisneros el importante título de “Patrimonio de la Humanidad”.

A partir de 1500, promovió el envío de misioneros a América (entonces se le llamaba “Indias”) para evangelizar el “Nuevo Mundo. Envió misioneros de su propia orden franciscana, también lo hizo de otras, especialmente de los jerónimos.

Regente de Castilla en dos ocasiones Tras morir la reina Isabel en 1504 y, dos años después, el rey Felipe “el Hermoso”, heredero del reino de Castilla al ser el esposo de la reina Juana, la hija mayor de los Reyes Católicos, Cisneros presidió durante un tiempo y por dos ocasiones el Consejo de Regencia de Castilla. Los regentes son las personas que sustituyen a los reyes provisionalmente al frente de un reino, cuando éstos mueren o por cualquier otra circunstancia que les impida reinar. Tras la muerte de Fernando de Aragón en 1516, viudo de la reina católica Isabel, Cisneros volvió a presidir, por segunda vez, el Consejo de Regencia de Castilla.

Fue nombrado Cardenal En 1507. Los Cardenales son los más directos colaboradores del Papa y quienes, cuando éste muere, eligen a su sucesor, que, generalmente, es uno de ellos. Por tanto, se trata del cargo más importante al que puede acceder un sacerdote, solo por debajo del de Papa.

Fue nombrado Inquisidor General. Una muestra muy significativa del gran fervor religioso de los Reyes Católicos, fue la fundación que éstos hicieron, en 1574, de la llamada “Inquisición española”, también conocida como Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, que fue una institución a la que encargaron que vigilara estrictamente el cumplimiento de la fe católica y sus mandamientos.

Impulsor y financiador de la “Biblia Políglota” Una de las más importantes aportaciones que hizo durante su vida el Cardenal Cisneros fue el encargo de la elaboración e impresión de la llamada “Biblia Políglota Complutense”, que fue la primera edición impresa de una Biblia completa en varias lenguas (hebreo, griego, latín y arameo).

Cisneros muere en 1517 Como hemos visto, tras una larga e intensa vida y una importante y prolífica obra, el Cardenal Francisco Ximénez de Cisneros fallece en Roa (Burgos) el 8 de noviembre de 1517, superando los 80 años de edad, muy avanzada para aquella época en que las expectativas de vida de una persona al nacer eran de la mitad de tiempo que vivió el austero monje que llegó a ser regente del reino de Castilla y un gran Cardenal.

BREVE HISTORIA DEL INSTITUTO

El Instituto (IES)  Cardenal Cisneros de Madrid está situado en la calle de los Reyes nº 4, lugar cercano  a la Plaza de España, calle de la Princesa, y a la Gran Vía de Madrid.

Nuestra historia desde el punto de vista académico se remonta al 26 de Julio de 1508 cuando el Cardenal Cisneros crea los Colegios Menores de Filosofía en Alcalá de Henares, cuando la Reina Mª Cristina y el ministro de la Gobernación, Marqués de Ulloa, firman una orden de 29 de octubre de 1836, decretando el comienzo del traslado a Madrid de los estudios existentes en La Universidad de Alcalá de Henares a Madrid el año 1837. Se mandó organizar un Instituto de Segunda Enseñanza en la Corte que fue creado inicialmente con el nombre de Instituto del Noviciado a través de una real orden de la reina doña María Cristina con fecha 16 de diciembre de 1837. Esto nos lleva a poder afirmar que somos la institución educativa de secundaria más antigua de Madrid.

Los orígenes del actual Instituto de Enseñanza Secundaria  Cardenal Cisneros de Madrid son los Colegios Menores de Filosofía de la Universidad de Alcalá de Henares, fundada por el Cardenal Cisneros, que fueron  trasladados a la capital en 1837, donde inicialmente compartió espacios con la Facultad de Filosofía, Derecho y Ciencias de la Universidad Central, edificada sobre el solar del antiguo Noviciado de Jesuitas de la calle de San Bernardo, por eso, tras su fundación en 1845 durante el reinado de Isabel II, recibió  el nombre de Instituto del Noviciado, siendo junto con el San Isidro el primero de Madrid. Ambos estuvieron vinculados  a la Universidad Central, desde su fundación hasta 1868, y el Cisneros además en su mismo edificio.  La falta de espacio y de higiene,  y la carencia de un edificio propio fueron las principales causas que  motivaron la construcción de un edificio independiente , y en   1876 se adquirió del Marques de Linares, su solar actual, siendo ministro de Fomento Don Francisco de Borja Queipo de Llano, conde de Toreno, antiguo alumno del Instituto.

Los profesores se encargaban de las clases de Segunda Enseñanza Elemental asumiendo los estudios que se impartían en los Colegios Menores de Filosofía de la Universidad de Alcalá mientras que la Segunda Enseñanza de Ampliación que comprendía los estudios propios de la Licenciatura se impartían por los Catedráticos de la Universidad.

De lo anterior deriva que el Instituto del Noviciado se considera heredero del humanismo del Cardenal Cisneros. Su patrimonio guarda los vestigios de los antiguos colegios menores de San Idelfonso y de los Artistas.

El Instituto Cardenal Cisneros surgió en el seno de la Universidad de Madrid y formó parte de ella durante bastantes años, antes de conseguir su plena autonomía.

En el año 1845 se publicó el Plan de Estudios de Pedro José Pidal, que tuvo como consecuencia la creación de los Institutos en la mayor parte de las provincias españolas. Con el Plan de Estudios de Nicomedes Pastor Díaz de 1847 se dispuso que los estudios propios de los Institutos quedasen segregados de los de la Universidad aunque esta separación solamente tuvo efectos académicos, ya que, administrativamente siguieron dependiendo de la Universidad hasta la Ley de Instrucción pública de Claudio Moyano de 1857 con la que el Instituto alcanzó su plena autonomía de la Universidad.

En 1857, con la “Ley Moyano”  el Instituto alcanzó su plena autonomía de la Universidad.

En el curso 1876-77 se incorporaron las primeras mujeres estudiantes, alumnas con matrícula libre, que únicamente acudían a los exámenes

En 1877 se adoptó su nombre actual,  en honor del fundador de la Universidad de Alcalá, año en que se dio comienzo a su construcción  en el nuevo solar, y fue en ese mismo año cuando el rey Alfonso XII   concedió el privilegio de  que todas las vidrieras, muebles y documentos escritos del Instituto, incorporaran un escudo en el que se entrelazaran los blasones del Cardenal Cisneros y Madrid, lo que se ha mantenido hasta la actualidad , y hace del Instituto que sea  el único IES  de España que  tiene escudo propio, otorgado por voluntad real.

El Instituto del Noviciado, hoy del Cardenal Cisneros en virtud de la Real Orden de 21 de junio de 1877, al adquirir su plena autonomía, asumió también la tutela de un cierto número de colegios privados, y su Director tenía la potestad de visitar e inspeccionar dichos colegios. Por tanto, el Instituto del Cardenal Cisneros surgió en el seno de la Universidad de Madrid y formó parte de ella durante bastantes años, antes de conseguir su plena autonomía. Conocer la historia del Instituto, ver los documentos, los libros de texto y los materiales que se han utilizado en las distintas épocas y contemplar algunos trabajos escolares de los alumnos que aún se conservan, es una experiencia de gran interés para quienes deseen comprender la vertiente práctica de la Historia de la Educación Secundaria en España.

En 1878  se proyectó el nuevo edificio, por el arquitecto albacetense Francisco Jareño  y Alarcón, terminándose las obras en 1888, comenzándose las clases en 1.889 que sólo fueron interrumpidas por la guerra civil, tras la cual el gobierno franquista suprimió la enseñanza mixta, y el Instituto se convirtió en masculino hasta el curso 1984-85, en que las alumnas volvieron a ocupar sus aulas.

Tras la guerra civil el gobierno franquista suprimió la enseñanza mixta, y el Instituto se convirtió en masculino hasta el curso 1984-85, en que las alumnas volvieron a ocupar sus aulas.

En el Curso 1953-1954, el Instituto se amplió,  levantando un tercer piso, conocido popularmente en la época como ”el palomar”.

En 1957 se ocuparon algunas dependencias de la antigua Universidad, aprovechando el traslado de algunas Facultades a la Ciudad Universitaria.

En 1972 tomó posesión su primera Directora, Dña Caridad Robles Mendo.

Dispone  el Instituto, de Gabinetes,  con el mejor material científico de  Historia Natural, de Agricultura, Geología y Fisiología e Higiene, Física, Filosofía, Literatura, Química, Matemáticas, Geografía e Historia, que  proceden de  diferentes compras en distintas épocas.

PROFESORADO

El plan de estudios de 1845 supone para los profesores de los institutos madrileños ciertos privilegios, pues convierte sus cátedras en objeto de deseo para los profesores de otros institutos: mayores sueldos, mayor posibilidad para la publicación de manuales escolares y de promoción personal. Estos institutos se convierten en el puente de acceso a la Universidad Central y en Centros de tránsito del saber, pero también de gestión de poder, entre sus profesores encontramos políticos, académicos, ateneístas.

El Instituto de San Isidro pierde una parte de su profesorado que se incorpora como catedráticos de la Universidad, mientras que para el Instituto del Cardenal Cisneros se buscan profesores con experiencia y reconocido prestigio como Alberto Lista, A. A. Camús y Juan Chava

Se reconoce el mérito del Instituto en la formación de la élite de la sociedad española, dado que muchos de sus catedráticos, profesores y alumnos, durante la mayor parte de su historia, han sido figuras relevantes de la vida intelectual y política de España, alcanzando notoriedad como senadores, embajadores, alcaldes de Madrid y como ministros y ejerciendo en general, una gran influencia en la sociedad española, desde las esferas política, militar, intelectual, jurídica, eclesiástica, etc..

Entre sus profesores se encontraron los siguientes: Francisco y Hermenegildo Giner de los Ríos, Nicolás Salmerón Alonso, Manuel Maria José de Galdo y Pérez, Florencio Bustinza Lachiondo, Francisco Rodríguez Adrados, Ernesto Giménez Caballero, Vicente Aleixandre y Merlo, José Oñate Guillén, Andrés Ramiro Aparicio, etc…

ALUMNADO Y ASIGNATURAS

Desde 1845 hasta 1858 se define la adscripción de alumnos y colegios privados a los Institutos madrileños. Se acuerda que si trazamos una línea imaginaria, desde el paseo del Prado, la Carrera de San Jerónimo, la Puerta del Sol y la calle Mayor hasta Palacio, la zona sur, tradicionalmente conocida por el nombre de sus habitantes los manolos, estos serán el vivero que ha de nutrir el alumnado del Instituto de San Isidro. Los residentes del cuartel Norte, se les conocía por los chisperos, les correspondía matricularse en el Instituto Cardenal Cisneros.

Nada de particular tiene que la oferta educativa de los institutos de Madrid se refiera al bachillerato clásico, humanístico, aderezado con enseñanzas de adorno como la esgrima, lenguas vivas de inglés francés, italiano y alemán, asignaturas que perviven, si bien, en nuestros días cumplen con otras funciones a las asignadas originariamente. Esta oferta se mantiene en virtud del fin de la institución y del perfil del alumno matriculado: se trata de educar al gentleman, el caballero culto que va a ocupar los máximos puestos de responsabilidad en la sociedad, tanto en los foros políticos, eclesiásticos, militares e intelectuales.

Por su situación geográfica, se incorporaron al Instituto del Noviciado la mayor parte de los colegios religiosos a los que asistían los escolares de los barrios altos y del centro de la capital, mientras que al Instituto de San Isidro fueron los estudiantes de los barrios bajos.

Las asignaturas que se ofrecen en los dos institutos, con variantes según el plan de estudios, serán: Gramática Castellana y rudimentos de Lengua Latina; Cálculo y nociones elementales de Geometría y Álgebra, Trigonometría rectilínea, Elementos de Geografía, Mitología y principios de Historia General, Principios de Psicología, Ideología y Lógica; Lengua Francesa, Nociones de Historia Natural, Elementos de Física con nociones de Química, Elementos de Retórica y Poética y Griego. Las doce cátedras de los estudios generales de los dos institutos madrileños coinciden y ambos expiden el título de bachiller, únicas instituciones que pueden otorgarlo en Madrid.

Por las aulas del Instituto Cardenal Cisneros, entre alumnos oficiales y libres, pasaron personalidades (se relacionan sin ningún criterio de prelación) que brillaron en diferentes campos, como Eduardo Dato e Iradier, Francisco de Borja Queipo de Llano; conde de Toreno, Francisco Silvela y de Le Vielleuze, Manuel Azaña y Díaz, Alejandro Lerroux García, Joaquín Ruiz Giménez, Salvador de Madariaga y Rojo, Enrique Tierno Galván, Manuel Gutiérrez Mellado, Alfredo Serrano Jover, Pilar Careaga Basabe, Jacinto Benavente Martínez, Camilo José Cela y Trulock, Antonio y Manuel Machado Ruiz, Enrique Jardiel Poncela, Emilio Romero Gómez, Guillermo Fernández Shaw, Julián Marías Aguilera, Ramón Gómez de la Serna, Alberto Martín Artajo, José Luis López Aranguren, Alberto Aguilera y Arjona, Julio Iglesias Puga, Medardo Fraile Ruiz, Pedro Sainz Rodriguez, Francisco García Valdecasas, Rafael Calvo Ortega, Ramón Menéndez Pidal, Jose Maria Rodero Luján, Fernando Fernández Gómez (Fernando Fernán-Gómez), Alfonso Sastre Salvador, Alfonso Paso Gil, Gerardo Vera Perales, Jesús Puente Alzaga, Fernando Guillén Cuervo, José Fernando Dicenta, Blas de Otero Muñoz, Rafael Alberti y Merello, José Ignacio Gómez de Liaño , Ramón Salas Larrazábal, Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, Raimundo Fernández Cuesta, Manuel Lora Tamayo, Luis Martinez de Irujo, Santiago Bernabéu y Yeste, Jorge Semprún Maura, José Luis Sáenz de Heredia, Juan Ignacio Luca de Tena, Andrés Pajares Martin, José María Alvarez del Manzano, Luis Ciges Martinez, Valeriano Andrés Pascual, José Luis García Muñoz (José Luis Garci), Angel Minaya Vaquero, José Juncosa López, Santiago Martínez Fornés y otros…, y mujeres ilustres como Maria Goyri y Goyri, Victoria Kent Siano, Maria Moliner Ruiz, y Clara Campoamor Rodriguez, entre otras.

ARQUITECTURA

El Instituto (IES) Cardenal Cisneros de Madrid está situado en la calle de los Reyes nº 4, lugar cercano a la Plaza de España, calle de la Princesa, y a la Gran Vía de Madrid.

En cuanto a su arquitectura, el elemento arquitectónico más representativo es una monumental  escalera imperial, de mármol blanco, iluminada naturalmente por vidrieras que reproducen grecas y el escudo del Cardenal Cisneros; comunica los distintos pisos, salvo el cuerpo superior de coronación, que dispone de otra escalera desde su planta de arranque, inmediata inferio

El Instituto del Cardenal Cisneros se crea sin edificio propio, comienza su recorrido junto con la Facultad de Filosofía en el Seminario de Nobles, después Hospital Militar, sito en el solar de Moncloa que hoy alberga al Ministerio del Aire, pero el Instituto y la Facultad de Filosofía se trasladan al Convento de las Salesas Reales porque Moncloa está lejos del centro de Madrid y no existe la Gran Vía, ni el Barrio de Arguelles. Además el edificio se necesita para albergar a las tropas que luchan en la guerra Carlista.

Ampliados los estudios pasaron éstos al convento llamado de las Salesas Nuevas, sito en la calle Ancha, donde ya puede decirse que quedó constituida la Universidad, trasladada en 1845, al edificio del noviciado de los Jesuitas de Madrid (había sido desamortizado con anterioridad) con el nombre de Instituto del Noviciado, donde comienza compartiendo siete aulas, dos laboratorios, un gabinete y el patio del rector.

Por su parte, el edificio del Instituto del Cardenal Cisneros comienza a ser construido en 1877 por el arquitecto albacetense Francisco Jareño y Alarcón, terminándose las obras en 1888. sello «Ommia perfundat luce» (el saber todo lo inunda con su luz) con los estudios universitarios.

Maqueta de 1830 de León Gil de Palacio

 

 Falta maqueta

Ángel Fernández de los Ríos en su Guía de Madrid (1876), añade datos sobre el antiguo edificio y nos ilustra en el caos urbanístico característico de aquel Madrid decimonónico señalando que es un edificio de ningún valor artístico, muy deteriorado por haber sido cuartel de infantería desde la extinción de la Compañía, empotrado en una manzana y paulatinamente derribado a trozos para dar por resultado una construcción vulgar, oprimida entre una casa de vecindad, dos hornos de tahona y porción de casas de vivienda de las más humildes de Madrid, que no tiene rival en eso de situar los establecimientos irreflexivamente y malgastar el dinero con ellos. Hasta 1888 es un invitado que comparte espacios con la Facultad de Filosofía, Derecho y Ciencias pero son tantas las necesidades de reformas que en el primer año de su ocupación por los alumnos se derrumba y hay que construir un edificio de nueva planta, el que hoy conocemos en la calle de San Bernardo con vuelta a la calle Reyes y   además en su mismo edificio. La falta de espacio y de higiene y la carencia de un edificio propio fueron las principales causas que motivaron la construcción de un edificio independiente y en 1876 se adquiere del Marques de Linares su solar actual, siendo ministro de Fomento Don Francisco de Borja Queipo de Llano, conde de Toreno, antiguo alumno del Instituto.

En el Curso 1953-1954, el Instituto se amplió, levantando un tercer piso, conocido popularmente en la época como “el palomar” al que antes se hizo mención.

En 1957 se ocuparon algunas dependencias de la antigua Universidad, aprovechando el traslado de algunas Facultades a la Ciudad Universitaria.

El edificio presenta una estructura arquitectónica en tres plantas (semi sótano o Baja +2), y cuerpo retranqueado de coronación, conocido como “el palomar”, a  las  que se les  adosa un cubo de 21 metros de altura, que alberga la escalera principal. En los  pisos superiores, amplios corredores articulan la circulación de los alumnos. Los grandes ventanales permiten un aprovechamiento óptimo de la luz natural y facilitan la ventilación.  La edificación se completaba con espacios exteriores: un patio de recreo y un jardín botánico.

Las magníficas vidrieras del IES Cardenal Cisneros se realizaron entre 1898 y 1905, y son obra del francés José Maumejean, nombrado vidriero oficial de la Casa Real por Alfonso XII.

Las aulas, en un principio,  eran escalonadas, con bancos corridos donde se sentaban los alumnos; enfrente la tarima desde la que el Catedrático o Ayudante dispensaba las lecciones. Sólo se conserva con esta estructura el aula 20 o Aula Magna.

El edificio es grandioso y tiene una sólida construcción pero el deterioro producido por el paso del tiempo ha exigido una rehabilitación a fondo, que se ha llevado a cabo en diferentes actuaciones desde el año 1979 hasta el momento actual.

Situado entre la Plaza de España y San Bernardo resulta invisible al primer golpe de vista del paseante, quedando oculto como uno más entre otros edificios de la zona. Solo los curiosos conocen que hay muros que ocultan historias y una mirada a su interior nos ha de narrar una historia de la pedagogía para aquellos que la queremos leer. Su singularidad radica en que se ha conservado tal y como fue concebido y así, se presenta, en su exterior, en un austero color rojizo que contrasta con la luminosidad de su interior, espacio ennoblecido con suelos de mármol blanco y maderas nobles, en el la escalera es el gran recibidor, espacio magnificente que constituye la primera impresión que recibe el alumno. Consta de tres tramos con dos mesetas: el primer tramo esta adosado al muro y la primera meseta es la encargada de distribuir a los alumnos por las aulas del primer piso. En la segunda meseta se desdobla para encontramos al final un amplio espacio coronado por tres vidrieras que se realizaron entre 1898 y 1905 y son obra del francés José Maumejean, nombrado vidriero oficial de la Casa Real por Alfonso XII. La ornamentación es austera, sobria con solidas columnas de piedra que nos muestran una decoración sin concesiones a lo frívolo como la actividad que se desarrolla allí: la educación de las jóvenes generaciones.

INSTALACIONES

Entre sus instalaciones destacan el Gabinete de Historia Natural,  con una vasta colección de minerales (rocas y fósiles), animales disecados, cráneo de un gorila donado al Instituto y primero que llegó a la Comunidad de Madrid, en 1871, esqueleto humano artificial, el cuerpo de un hombree  clástico, de cartón piedra, comprado en París en 1.877, de 1,95 metros de altura, descompuesto para su estudio en 200 piezas, modelo anatómico humano con más de 1000 detalles a tamaño natural,  del que sólo hay  tres  en el mundo, su espléndida Biblioteca con un fondo bibliográfico de  mas de 30.000 ejemplares, algunos muy antiguos, el Jardín Botánico, diferentes  laboratorios entre los que destacan el de Ciencias Naturales y  Física y de Química, el magnífico Salón de Actos, la Biblioteca virtual con más de 197 libros de los que 74 son del siglo XIX , un Gimnasio, instalaciones deportivas exteriores etc…. El edificio es grandioso y tiene una sólida construcción, pero el deterioro producido por el paso del tiempo ha exigido una rehabilitación a fondo, que se ha llevado a cabo en diferentes actuaciones desde el año 1979 hasta el momento actual.

Laboratorios, entre los que destacan el de Ciencias Naturales, Física y Química y un magnífico Salón de Actos.

Su biblioteca, mientras que la del Instituto de San Isidro con más de 80.000 volúmenes se convierte en la biblioteca de la de la Universidad, en el Instituto Cardenal Cisneros comienza a crearse una biblioteca escolar a partir de la promulgación de la ley Moyano (1858) para la que se cuenta con los ejemplares de la Universidad de Alcalá, pues el 2 de octubre de 1848, Vicente de la Fuente (último rector del Colegio de Málaga) fue comisionado para trasladar la biblioteca de la Universidad Complutense a la Central de Madrid. Se distribuyó, clasificó y colocó en el tiempo de tres meses los 20.000 volúmenes que la formaban en el establecimiento que se abrió en Madrid, en la calle de San Bernardo. Por ello, este Instituto dispuso de un fondo bibliográfico de más de 30.000 ejemplares, algunos muy antiguos como puede comprobarse en la Biblioteca virtual con más de 197 libros de los que 74 son del siglo XIX.

El aula magna (aula 20) del IES del Cardenal Cisneros se conserva el estrado original desde la que el Catedrático o Ayudante dispensaba las lecciones, separado por una tarima de 1 metro de altura, rodeada por una trabajada verja metálica a modo de barandilla que realzaba la autoridad del catedrático. Detrás de él, un juego de paneles de pizarra articulados permite un máximo empleo de la tiza durante las explicaciones. Con mapas en las paredes. Las aulas, en un principio eran escalonadas para facilitar la visión del profesor, con bancos corridos situados perpendicularmente a los lados del pasillo central, donde se sentaban los alumnos que esperaban al profesor en pie al inicio de cada clase.

Dispone el Instituto de Gabinetes con el mejor material científico de Historia Natural, Agricultura, Geología, Fisiología e Higiene, Física, Filosofía, Literatura, Química, Matemáticas, Geografía e Historia que proceden de diferentes compras en distintas épocas, así como de un Gimnasio, instalaciones deportivas exteriores, el Jardín Botánico etc..

Fuentes: Doña Carmen Rodriguez Guerrero; D.Isidro Fandón Guerra; Manuel Blas, (manuel blas.com), y  D. Santiago de la Fuente Fernández:  fuenterrebollo.com; a los que agradecemos la toma de algún o algunos datos o/y  fotografías, con su consentimiento.

Además, agradecemos a la antigua Dirección del Instituto, con el Director D. Pedro Palacios Ortega a la cabeza y a la nueva Dirección actual  con la Directora  Dña. María García Fernandez, las facilidades que nos ha dado para efectuar las visitas a diferentes aulas,  Gabinetes y otros espacios del mismo, tratando siempre por nuestra parte en no interferir en ninguna de las  actividades académicas.

EFEMÉRIDES

Son muchas las efemérides que destacan en la larga vida escolar de este lnstituto: En 1877 se adoptó su nombre actual, en honor del fundador de la Universidad de Alcalá, año en que se dio comienzo a su construcción en el nuevo solar y fue en ese mismo año cuando el rey Alfonso XII concedió el privilegio de que todas las vidrieras, muebles y documentos escritos del Instituto incorporaran un escudo en el que se entrelazaran los blasones del Cardenal Cisneros y Madrid, lo que se ha mantenido hasta la actualidad y hace del Instituto que sea el único IES de España que tiene escudo propio, otorgado por voluntad real. El estreno de edificio propio (1889) y la recuperación del sistema de coeducación (1985).

Reseñamos también que el día 24 de junio de 1995, SM El Rey Don Juan Carlos I concedió al Instituto la Placa de Honor de Alfonso X el Sabio.

 

 

 

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