Página Abierta

 

Esta página contiene  escritos y relatos de los socios, relacionados con sus experiencias, anécdotas, curiosidades y conocimientos; en pocas  palabras: vivencias de su paso estudiantil por  el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid, y artículos sobre temas relacionados con el Instituto, escritos que nos enviarán, -como ya lo han hecho Mariano Caballero y otros- y que  se publicarán  en ésta página, si sus autores no indican  su oposición  al respecto.

!Animamos  desde aquí a todos los compañeros!

A   todos ellos les felicitamos por la enjundia, solidez y buen humor de sus relatos, sin ningún cambio  por nuestra parte de los textos recibidos, que son transcripción original de los de sus autores. Los publicamos ordenados, empezando por el más reciente:

-Escrito manuscrito  recibido de nuestro compañero  y Socio de honor,  José Juncosa López  el 29 de noviembre de 2.016:

“EL CARDENAL CISNEROS”:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Escrito recibido el  18 de abril de 2016, de nuestro compañero Manuel Angel García Delgado:

“RECUERDOS DE NUESTRO AYER DE ESTUDIANTES”:

CALLE DE LOS REYES, donde tantos estudiaron. Entrar por el portón del Cardenal Cisneros, levantar la mirada hacia sus altísimos techos y percibir que la historia te envuelve es todo uno. Luego, el ajetreo de los estudiantes en los cambios de clase te devuelve a la actualidad. La institución, que nació en 1845 con el nombre de Instituto del Noviciado, es el primer instituto de segunda enseñanza de Madrid, junto al San Isidro.

Se asoma a la Gran Vía y la Plaza de España (en tiempos venía desde Leganitos) para atravesar la zona conocida como Conde Duque y llegar a San Bernardo.

EL NOMBRE.-
Según una vieja tradición el nombre proviene de una casa, la del conde de Alcudia, en la que había unas imágenes de los los reyes del Antiguo Testamento, pero la calle, siguiendo la Toponimia madrileña, se ha conocido por los madrileños de otras formas que tenían que ver con la vecindad del viejo noviciado de los jesuitas: del Noviciado, de la Huerta del Noviciado, de San Ignacio… También cambió de nomenclatura durante los tiempos de las repúblicas: calle de la Soberanía Nacional y del Capitán Domingo, respectivamente.

DE VIEJOS Y NUEVOS COMERCIOS.-
“Recuerdo de toda la vida, desde que era niño, la tienda de electricidad donde reparan radios, la joyería Alcazar – abierta desde finales del siglo XIX – y la farmacia”. Nos cuenta un vecino de la calle, que explica también que la bodega con aspecto vetusto que da a la Plaza del Conde de Toreno es actual, pero que “allí siempre hubo también una bodega”. Y es que en la calle se mezclan negocios de muchos años con restaurantes chinos, cubanos y sudamericanos. El feliz sino de la barriada.

A la izquierda la esquina con la calle del Noviciado. Siguiendo por la misma acera, el edificio que sobresale es el Instituto Cardenal Cisneros y al fondo, vemos la silueta del antiguo Mercado de los Mostenses al final de la calle del Alamo

Hubo un tiempo no tan lejano en el que se podía uno parar a mirar una portada barroca sentado en una bonita fuente. Por encima de la iglesia se atisbaban los rascacielos de Plaza de España; alrededor, casas muy viejas hoy desaparecidas y a la espalda, los estudiantes del Cisneros y de la universidad. Hoy la plaza no destaca, pero al menos nos queda la hospitalidad del Mozárabe.

Pasada la plaza y hasta llegar a San Bernardo la calle de los Reyes casi no cuenta ya con comercios, los gruesos muros del Ministerio de Justicia y del Instituto Cardenal Cisneros cobran el protagonismo de este tramo. El palacio de la marquesa de Sonora (Ministerio de Justicia) antes lo fue del Marqués de la Regalía, y en él también vivió el de Grimaldo, que fue el que lo levantó en su aspecto actual a finales del XVIII.

CARDENAL CISNEROS, EL DECANO DE LOS INSTITUTOS DE MADRID.-
El instituto de la calle guarda entre sus muros una historia larga de protagonismo en la vida política y cultual de Madrid. Creado como instituto dependiente de la Complutense se trasladó con ésta en 1836. En 1845, José Pidal crea los estudios de Segunda Enseñanza y el Instituto del Noviciado -luego Cardenal Cisneros – junto con el de San Isidro se convierten en los primeros institutos en impartir en Madrid estos cursos. En aquel momento las clases se daban en el mismo edificio de la universidad.

En el Cardenal Cisneros siempre se ha proyectado con especial intensidad la actualidad social madrileña, como sucedió tras los hechos revolucionarios de 1868, momento en el que ilustres voluntarios como Nicolás Salmerón (presidente luego de la República) o Giner de los Ríos (padre de la Institución Libre de Enseñanza) ensayaron métodos pedagógicos tan avanzados para el momento como la libertad de asistencia a las clases o la enseñanza nocturna para las clases obreras.

Pero fue en 1877 cuando el conde de Toreno, ex alumno con plaza vecina, firmó el cambio de nombre del instituto y la construcción del colosal edificio actual, del arquitecto Franciso Jareño, que ha levantado otros edificios ilustres en el barrio, como el Tribunal de Cuentas, y fuera de él (es el arquitecto del palacio sede de la Biblioteca Nacional y el Museo Arqueológico en Recoletos).

Por el instituto Cardenal Cisneros han pasado políticos como el Conde de Romanones o Tierno Galván; escritores como los hermanos Machado, Jacinto Benavente o Gómez de la Serna; hombres de cine como Fernando Fernán Gómez o José Luis Garci. Miembros de gobiernos y ganadores del Nobel y del Oscar de Hollywood.

21 de abril de 2.016.

Manuel Ángel García Delgado.

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Escrito recibido el 18 de abril de 2.016,  de nuestro compañero Mario Nieto Alba Taladriz: 

“RECUERDOS DE UN “PALETO” LLEGADO AL MADRID DE LOS 50″:

“Llegue un dia de Septiembre a los madriles, en un tren que te ponia perdido de carbonilla a la estacion del Norte, en compañia de mi madre, mi hermana y mi padre, recien nombrado Catedratico de Filosofia del INEM Cardenal Cisneros, quedando asombrado del trafico, gentio,comercio, ect…..de la capital, tan diferente a los de mi Ponferrada natal, dirigiendonos a la que seria vivienda familiar, en la calle Bravo Murillo, por Estrecho.
Con los 10 años cumplidos y el examen deingreso aprobado, una mañana mi padre me llevo al instituto, donde encontramos a otro hijo del Bierzo, D.Enrique, buen cura y mejor persona, de la cual hablare otro dia,el cual nos recibio con los brazos abiertos.
La primera vista de la escalinata fue algo impactante para mi; nunca habia visto una escalera de tal tamaño, y creo recordar que, una vez arriba, senti algo parecido al miedo o al vertigo, del que me rescato Heraclio, que en compañia de Elisardo eran una verdadera institucion en el caseron de la calle de los Reyes.
Tuve siete años para superar aquella impresion, los del bachillerato y el preu, y cuando vuelvo a asomarme por la puerta del Carcis y comtemplo la escalinata, los recuerdos fluyen por ella, y a veces alguna lagrima de nostalgia y recuerdo por tantos dias compartidos con los compañeros de clase y aquel elenco de profesores, algunos de maravilloso recuerdo, como D.Florencio Bustinza, D Antonio Oliver, el Sr Poyatos, D Federico, con su capa y su cachimba, Dña Dolores Escribano (`Cuanto le agradezo que nos enseñara a dibujar) D Andres Ramiro y sus llaves en las oraciones de infinitivo, D……………tantos que nos ayudaron a formarnos como personas, cada uno con su particular forma de enseñar, de formarnos como personas ante todo, con mejor o peor nota, y sobre todo recuerdo a una buen hombre, al que la Republica le habia concedido el mayor honor militar (La medalla de la Republica) por su actuacion en la defensa de Madrid, en el sector del Clinico, y otras acciones militares semejantes, comandante de Caballeria, casadista los ultimos dias, como tantos otros represaliado y luego amnistiado, pero nunca readmitido en el Ejercito. Hablo del coronel Fontela Froiz, del cual todos recordamos sus siestas en el gimnasio las tardes de primavera, y sus aenazas de patear “las criadillas” al que no hacia fondos, y del cual recuerdo el respeto con el que le trataban otros dos autenticos caballeros que daban clase de gimnasia: el capitan Teijel, y el comandante Aguilar, los otros dos profesores de gimnasiade aquellos años. Vayan para ellos, y para todos los otros que nos formaron este recuerdo, con el agradecimiento y el respeto a todos ellos”.

18 abril, 2016.

Mario Nieto Alba Taládriz.

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-Escrito  enviado  en abril de 2.016, por  nuestro compañero  Mariano Caballero Sánchez: 

“RECUERDOS DEL CAMPUS CARDENAL CISNEROS
“Llegué al Cardenal Cisneros en Octubre de 1954 para estudiar sexto de Bachiller.
Los cursos anteriores los había realizado en un Colegio privado que gozaba de cierto prestigio
en la zona de Arguelles, donde residía.
A pesar de su prestigio, cada año me encontraba más incómodo en él. Horario rígidos,
memorión en todo, pocas explicaciones y menos razonamientos en clase, dudosa preparación
del Profesorado, etc., provocaban que cada día pensase que estaban engañando a mis Padres,
y la enseñanza que hacían no valía lo que cobraban.
Afortunadamente acabando el quinto curso anunciaron que no continuarían impartiendo
Bachiller, lo que nos obligó a buscar un nuevo Centro de enseñanza.
Analizando la información que recopilamos llegamos a la conclusión de que el mejor sería el
Instituto Cardenal Cisneros. Como es natural en cualquier persona que llega a una organización
nueva, donde piensa pasar por lo menos un año, me mantuve en principio muy atento a las
nuevas situaciones, analizándolas y comparándolas con las experiencias anteriores:
Instalaciones, Funcionamiento orgánico, Estilo de enseñanzas de los Catedráticos y Profesores,
Relaciones con los Compañeros, etc. Gracias a Dios, todo me resultó muy satisfactorio, excepto
quizás las clases de un tal Profesor Alegre, al que le formaban unos “pifostios” increíbles.
Pero la mayor alegría me llegó cuando Compañeros con experiencia en cursos anteriores, e
incluso algún repetidor de éste, me informaron de algo que tendrían que haberme anticipado
en Dirección y Jefatura de Estudios, pero no lo hicieron:
El Cardenal Cisneros no era un simple Instituto al uso, sino que era muchísimo más. Era lo que
podríamos llamar un “Campus de enseñanza”, y su formación no se limitaba a la tradicional,
pues la superaba ampliamente, facilitando experiencias de todo tipo para conseguir la
Enseñanza Integral, tal útil en el futuro”.
El Campus estaba formado por la Sede Central-el propio Instituto, – sito en la calle de Los Reyes
– y otras Sedes menores, que podríamos llamar Satélites, distribuidas alrededor de la principal
a distancia razonable.
A continuación voy a dar pequeños brochazos descriptivos de la Sedes Satélites, sin caer en
detallar las más pequeñas, que eran las constituidas por pequeños Bares y Tabernas donde se
perfeccionaba tanto el cálculo mental, aplicándolo al subastao; como la Psicología personal,
aplicada al mus.
Las Sedes Satélites más importantes eran las siguientes:
CINEMA X
Situado en la gran curva, de la calle San Bernardo nº 55, era un cine de re-re-reestreno, dejado
de la mano de Dios y de las de Pintores y Tapiceros, aunque tenía a su favor las sesiones
matinales que permitían a Estudiantes y Estudiantas creo que se debe decir así- formarnos
en el séptimo arte que por séptimo no es peor que los anteriores.
En aquel local nunca se proyectó el Acorazado Potemkin, ni se organizaron Cine-Fórum de esos
en que largaban una peli de Antonioni, y al terminar supongo que para que la gente se
despertase poco a poco, se discutía lo bien que fumaba Mónica Vitti en la escena del Cabaret.
Allí no, allí no se perdía el tiempo, la sesión era compacta y los comentarios se realizaban sobre
la propia película. Cualquiera podía opinar en voz alta: “Esta película es una mierda”, y
rápidamente otro podía contestarle: “Sí pero la prota está de muerte, etc.”…o bien alguien
proponía terminar la sesión de cine y ofrecía un plan alternativo, voz en grito, que se discutía a
fondo y algunas veces se aceptaba tanto por amig@s como por desconocid@s que desde ese
momento pasaban a integrarse al conjunto como uno más.
En cierta ocasión, mientras en pantalla aparecía un primerísimo plano de Rock Hudson, se oyó
una voz: Fuera, este tío es ¡maricón! Rápidamente contraatacó una Estudianta: ¡tu Padre. La
puta envidia….!
Como es lógico se armó la que no está en los escritos, y que tampoco voy a escribir yo ahora.
Porque también, como cantaron después Objetivo Birmania, las chicas son guerreras.
Parte del solar del Cinema X lo ocupa actualmente la Cafetería LA DONNA, que tampoco es
mal sitio de encuentro de estudiantes y estudiantas.
BILLARES AZUL
También en la calle San Bernardo, en la planta primera del edificio nº 40/42, estaban los
billares, sede Satélite fundamental para experimentar Física y Geometría.
¿Dónde se puede comprender mejor la mecánica de sólidos que observando cómo dos esferas
de igual masa chocan y se comportan de forma tan distinta según el punto de aplicación del
impacto, produciéndose retrocesos, corridos, desviaciones con efectos?
Lo del ángulo incidente, la normal y el ángulo reflejado, sólo se puede comprender jugando a
la banda.
En la mesa de billar hay mucha ciencia, y era justo y necesario aprovecharla. Cuando
realizamos algo sin saber cómo, decimos que ha sido por carambola, pero realmente hacer  carambolas es difícil, y resulta muy formativo.
BOCATAS DE CALAMARES
En la calle San Bernardo, en su misma acera más o menos próxima al Cinema X, había varias
freidurías que llenaban toda la calle de olor a calamares fritos que alimentaba.
Como éramos gente que no se dejaba arrastrar por la gula, teníamos la frialdad de ante tan
atractivos bocadillos, decidir sí las dos cincuenta pesetas que nos había dado nuestra Madre
para ellos, las empleábamos a tal fin o las dedicábamos al Arte en el Cinema X o
potenciábamos la Física en los billares.
Normalmente ganaba la ciencia, apoyada por el argumento “vete a saber con qué aceite los
fríen”. Conformándonos con el olor de la calle, que ya os dije alimentaba.
EL FRONTON
En la falda del Cuartel de la Montaña más próxima a la Plaza de España se encontraba un
frontón, que como un héroe había aguantado en píe toda la Guerra Civil.
Como Educación Física no era lo más brillante del Instituto, y casi se reducía a tablas de
gimnasia, espalderas y algún plinto, decidimos que lo mejor era el Deporte aplicado, e hicimos
del viejo Frontón un querido amigo.
Nos dábamos auténticas palizas hasta que las manos se nos ponían como hogazas y de nada
servían vendas y esparadrapos.
Aún me pregunto cómo Guillermo Faus, que le daba al límite, pudo llegar a gran pianista.
PLAZA DE ESPAÑA
Esta plaza, que podía haber tenido importancia capital en Lengua y Literatura, ya que tiene el
más bello monumento a Cervantes, se quedó simplemente en cruces de caminos, parada y
saludo de los que se dirigían o volvían del Instituto, Frontón, Sabatini o los Sótanos, y en más
de una ocasión ante nuevas propuestas se modificaban rumbo y destino.
En ocasiones se glosaba la obra de Cervantes y algunos, en pura exaltación literaria, se
comprometían a leer Don Quijote de la Mancha, sin que pueda aseguraros que lo cumplieron.
Según un Profesor, supongo que el del Formación del Espíritu Nacional, Don Quijote era el
Falangista con más coraje del Mundo, porque estando en zona roja había pasado toda la
guerra haciendo el saludo Fascista.
 JARDINES SABATINI
Situados entre la fachada norte del Palacio Real y la Plaza de España, ocupaban y ocupan, el solar de las Caballerizas construidas por Sabatini, de ahí su nombre, aunque el trazado actualfue diseñado por García Mercadal.
Días antes de escribir estas líneas pasé por los Jardines y puedo deciros, con satisfacción, que han envejecido mucho mejor que cualquiera de nosotros, por ellos no han pasado los años.
El Estanque está espléndido, con su perímetro muy bien guardado por los Reyes de España, los Cuarteles cuidados, los Arboles estupendos y los paseos y bancos tan acogedores como siempre. Espléndido, ya digo, el viejo jardín.
Al que lamentablemente no encontrareis es al Guarda Jurado, con aquella imagen: pantalón y chaquetón de pana, botines y polainas, sombrero de ala ancha con escarapela, bandolera
ancha de cuero y gran chapa del Ayuntamiento, portando su famosa carabina que, según unos disparaba balines y según otros, “los enteraos” los tiros eran de sal. Afortunadamente, no lo comprobamos nunca.
No es lo mismo un Guardia Jurado bien plantao que un Policía Municipal, aunque éste vayaa caballo.
usáramos una definición de entonces, diríamos que los Sabatini eran “un Polo de Desarrollo  Artístico”, si empleáramos una actual americonizada” diríamos que era un “meeting point”.
En realidad el poder de atracción de los Sabatini era increíble: Estudiantes del CardenalCisneros, del López de Vega, de otros Institutos, de la Escuela de Idiomas y de todo tipo de Academias de cultura general y de Taquimecanografía acabábamos allí atraídos por el ambiente juvenil.
Los del Cardenal Cisneros íbamos, además inducidos por los consejos del Catedrático D.Agustín Moreno que siempre mantenía: “una buena sesión de Sol equivale a un buen filete de ternera, y es fuente insuperable de vitamina D.
Los del Instituto no participábamos en el programa “chorra” del TVE Cesta y Puntos donde había que contestar pijadas como: ¿cuál es el subjuntivo aparcero transverso del verbo pijear?
Nosotros no, pero a ver ¿quién nos ganaba en vitamina D?
Como ya he dicho anteriormente, el ambiente era excelente, las relaciones estupendas y muy abiertas. Realmente había interés por integrarse en los grupos.
Algunas Estudiantas “calcetineras”, antes de llegar a los Sabatini cambiaban sus calcetines por medias que sacaban de casa muy discretamente. Es que las de medias era otro nivel. No  compares.
Quien sabia cantar, imitar o contar chistes -entre los que no me encontraba- nos brindaban sus artes y, os aseguro, eran muy aplaudidos por todos y todas, en los que sí me encontraba.
Entre tantos, recuerdo un Compañero de curso que se llamaba- espero se llame -Mariano, pero no su apellido, que era fantástico tocando la Armónica. Mi favorita: Marcha Húngara de Mozart.
También era formidable José Antonio Merlo Blanco, cantante extraordinario.
Y no puedo dejar de citar a José Requena López que tenía dotes increíbles para imitar voces.
Empezando por la de Franco, que sólo podía hacerse en grupo pequeño y atentos a la Político-Social que no descansaba, siguiendo por cualquier Personaje popular, y llegando a Pepe Iglesias “El Zorro” y su conjunto de criaturas radiofónicas. Genial Requena.
LOS SOTANOS
El edificio “Lope de Vega”, también llamado los “Sótanos”, ocupa los números 53-59 de la Gran Vía y además de oficinas y viviendas contiene el Teatro Lope de Vega y el Hotel Emperador.
En la planta baja y el sótano se instaló una Gran Galería comercial, con tiendas de todo tipo que se conoció, lógicamente, como Los Sótanos.
Se reservó una superficie muy amplia para la instalación de aparatos recreativos electrónicos: fusiles que disparaban rayos láser, un Oso inmenso de movimientos casi naturales que emitía gruñidos salvajes cuando acertabas el tiro. Otros diversos tipos de tiro al blanco y máquinas musicales de monedas. Todo en un ambiente hasta entonces desconocido de luces y efectos acústicos.
Sin duda, era el lugar perfecto para avanzar en Electrónica y no podíamos desecharlo. ¿Cuántos compañeros, hoy brillantes ingenieros, no descubrieron su vocación allí?
A pesar del Oso y demás atractivos la estrella de Los Sótanos era La Corbatera. Joven dependienta de 27/28 años en una tienda de corbatas, por supuesto. Belleza impresionante y, además de guapísima, muy simpática y de paciencia infinita que nos trataba con toda atención -estudiantes de 15/16 años -y hasta nos seguía la corriente cuando simulábamos la posibilidad de compra, único sistema de hablar y acercarnos más a ella.
Nadie que vaya a Granada deja de visitar el Generalife, y os aseguro que podrías olvidarte del Oso y de los juegos pero nadie era capaz de marcharse sin hacer una visita a la Corbatera.
Me imagino a José Luis López Vázquez dedicándole ese piropo tan suyo: MO-NU-MENTO!!!
INSTITUTO LOPE DE VEGA
Era una Instituto Femenino sito en el nº 70 de la calle San Bernardo, que el buen humor estudiantil y madrileño había bautizado “Lote de Bragas”.
Que nadie salga calificando de machista esta denominación, pues había sido entendida desde el principio por sus Alumnas con la mayor simpatía. No era extraño que a veces al preguntar a alguna de ellas dónde estudiaba, con sonrisa pícara o fuerte carcajada, respondía: estudio en el “Lote de Bragas”.
No hay machismo si hay consenso y buen humor.
Eran muy frecuentes las visitas de los del Cardenal Cisneros al Lope de Vega para contrastar métodos de enseñanza de un Instituto y otro, discutir los planteamientos de Aristóteles y Platón, de Trigonometría, la más manoseada, y también, imagino, para planear alguna sesión de Cinema X o Sabatini.
Las visitas eran frecuentes y satisfactorias para ambas partes.
Sin embargo, no eran tan frecuentes las visitas a la Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat situada en la acera de enfrente, ligeramente más arriba que sólo se solían realizar por trimestres, coincidiendo con exámenes en la esperanza de que entre las anfetaminas y la ayuda de La Moreneta te arreglasen el curso.
No creo que tener que subir un pequeño tramo de cuesta más fuese causa de tanta diferencia de visitas.
JIMENEZ-CABALLERO, ERNESTO
A pesar de hacernos alucinar con su libro de texto de Lengua y Literatura, el más extraño que hayan conocido los Tiempos, nos trataba excelentemente. Era atento, cariñoso y paciente.
Pero una mañana se presentó en clase con pantalón negro, guerrera blanca y correajes por un tubo. Es decir, equipado con uniforme de Jefe del Movimiento. No hay que olvidar que fue ideólogo e introductor del Fascismo en España.
Fuera por el uniforme que le imprimía carácter o la necesidad de asistir algún Acto político, en cuanto tuvo la más mínima ocasión nos montó una bronca espectacular, y se marchó de clase dando un portazo.
¡Por España, todo por España, supongo!
LA REVUELTA DE FEBRERO DE 1956
Estos hechos sucedieron en el curso siguiente, cuando estudiábamos Pre-universitario.
La sede de la Universidad Central y el Cardenal Cisneros eran medianeros, incluso compartían algún patio.
El ambiente universitario llevaba tiempo cargándose y la tormenta tenía que estallar .
Así, a primeros de Febrero se produjo el enfrentamiento entre Estudiantes Universitarios, Falangistas y otras ramas Franquistas. Nosotros invitados de primera línea, gratis total.
Hubo tiros y un estudiante resulto herido, una bala le atravesó los gemelos de una pierna.
Creo que sucedió en la zona de la calle San Bernardino.
El Régimen le tomó como ejemplo de las barbaries de los Estudiantes -aunque nunca se supo de donde procedió el disparo y fue visitado por “los Peces Gordos” del Gobierno, por lo que la gente le bautizó como “La Sardina Bonita”.
Aprovechando que El Manzanares pasa por Madrid, y bofetadas sobraban por todas partes, un numeroso grupo de Estudiantes quiso aplaudirle en la cara al profesor de Formación del Espíritu Nacional. Este, en la primera clase pasada la revuelta, alardeaba que eran tantos los que querían sacudirle que se estorbaban entre ellos y no llegaban a él. La Revuelta le costó el cargo al Ministro Ruiz Jiménez.
CONFIDENCIALIDAD
Realmente estoy muy orgulloso y satisfecho de mi paso por el Cardenal Cisneros. La formación integral obtenida en su CAMPUS me ha resultado muy útil en años posteriores.
Pero sí hay algo en que no estaba de acuerdo y lamenté sinceramente, es la falta de discreción y confidencialidad de la Dirección.
No había uniformidad a la hora de pasar lista, algunos Catedráticos no la pasaban casi nunca, otros a diario y otros, los más peligrosos, de vez en cuando.
Tanta imprecisión hacía que en cuanto te descuidabas te encontraras con un puñadito de faltas de asistencia.
Entonces, el Jefe de Estudios en vez de seguir el principio tan de moda hoy “lo que pasa en el CAMPUS se queda en el CAMPUS” llamarte y darte la oportunidad de exponerle los motivos de tus faltas a clase, tan fácil es de justificar, pues a esas edades todos teníamos abuelitos a quien ayudar; algunos, hermanos pequeños que cuidar, etc., lo que hacía era mandar una carta a los Padres con una pregunta sencilla: ¿Se ha dado de baja su hijo en el Instituto?
En mi caso, llegó a finales de Febrero.
Entonces la cuestión era más o menos así en cada casa.
Padre: Mira esta carta, ¿es qué ya no vas por el Instituto?
Hijo: (en este caso yo) En Administración ni saben lo que dicen. ¿Estoy trabajando en alguna empresa? No, Entonces que voy a hacer sino estudiar. Ni idea, no tienen ni idea.Padre: Bueno, en Junio hablaremos.
Y como en Junio la cosecha fue buena: Curso y Reválida aprobados, no hubo problemas.
En mi descargo tengo que aquel Febrero fue el más soleado de la década y yo disfrutaba de un moreno que era envidia de todos los Amigos, y vitamina D por un tubo.
A pesar de no tener consecuencias para mí, no me gustó la falta de Confidencialidad del Instituto, pues no sé sí todos los Compañeros salieron indemnes, ya que el que suspendiese lo tendría más oscuro.
No, no estaba bien.
Un abrazo y un cariñoso recuerdo para todos aquellos Compañeros que nos beneficiamos del “CAMPUS CARDENAL CISNEROS”, muchísimo más que un Instituto”.
Abril del 2016.
Mariano Caballero Sánchez.
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