RECUERDOS DE UN “PALETO” LLEGADO AL MADRID DE LOS 50

Escrito enviado por Mario Nieto Alba Taladriz

(Transcripción original con su consentimiento) 

“Llegué un día de Septiembre a los madriles, en un tren que te ponía perdido de carbonilla a la estación del Norte, en compañía de mi madre, mi hermana y mi padre, recién nombrado Catedrático de Filosofía del INEM Cardenal Cisneros, quedando asombrado del tráfico, gentío, comercio, etc…..de la capital, tan diferente a los de mi Ponferrada natal, dirigiéndonos a la que sería vivienda familiar, en la calle Bravo Murillo, por Estrecho.
Con los 10 años cumplidos y el examen de ingreso aprobado, una mañana mi padre me llevo al instituto, donde encontramos a otro hijo del Bierzo, D. Enrique, buen cura y mejor persona, de la cual hablaré otro día, el cual nos recibió con los brazos abiertos.
La primera vista de la escalinata fue algo impactante para mí; nunca había visto una escalera de tal tamaño, y creo recordar que, una vez arriba, sentí algo parecido al miedo o al vértigo, del que me rescató Heraclio, que en compañía de Elisardo eran una verdadera institución en el caserón de la calle de los Reyes.
Tuve siete años para superar aquella impresión, los del bachillerato y el preu, y cuando vuelvo a asomarme por la puerta del Carcis y contemplo la escalinata, los recuerdos fluyen por ella, y a veces alguna lágrima de nostalgia y recuerdo por tantos días compartidos con los compañeros de clase y aquel elenco de profesores, algunos de maravilloso recuerdo, como D. Florencio Bustinza, D Antonio Oliver, el Sr Poyatos, D Federico, con su capa y su cachimba, Dña. Dolores Escribano (cuanto le agradezco que nos enseñara a dibujar) D Andrés Ramiro y sus llaves en las oraciones de infinitivo, D……………tantos que nos ayudaron a formarnos como personas, cada uno con su particular forma de enseñar, de formarnos como personas ante todo, con mejor o peor nota, y sobre todo recuerdo a una buen hombre, al que la Republica le había concedido el mayor honor militar (La medalla de la Republica) por su actuación en la defensa de Madrid, en el sector del Clínico, y otras acciones militares semejantes, comandante de Caballería, casadista los últimos días, como tantos otros represaliado y luego amnistiado, pero nunca readmitido en el Ejercito. Hablo del coronel Fontela Froiz, del cual todos recordamos sus siestas en el gimnasio las tardes de primavera, y sus amenazas de patear “las criadillas” al que no hacia fondos y del cual recuerdo el respeto con el que le trataban otros dos auténticos caballeros que daban clase de gimnasia: el capitán Teijel, y el comandante Aguilar, los otros dos profesores de gimnasia de aquellos años. Vayan para ellos, y para todos los otros que nos formaron este recuerdo, con el agradecimiento y el respeto a todos ellos”.
18 abril, 2016.
Mario Nieto Alba Taládriz

 

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