EL PROFESORADO, ALUMNADO Y ASIGNATURAS

PROFESORADO

El plan de estudios de 1845 supone para los profesores de los institutos madrileños ciertos privilegios, pues convierte sus cátedras en objeto de deseo para los profesores de otros institutos: mayores sueldos, mayor posibilidad para la publicación de manuales escolares y de promoción personal. Estos institutos se convierten en el puente de acceso a la Universidad Central y en Centros de tránsito del saber, pero también de gestión de poder, entre sus profesores encontramos políticos, académicos, ateneístas.

El Instituto de San Isidro pierde una parte de su profesorado que se incorpora como catedráticos de la Universidad, mientras que para el Instituto del Cardenal Cisneros se buscan profesores con experiencia y reconocido prestigio como Alberto Lista, A. A. Camús y Juan Chava

Se reconoce el mérito del Instituto en la formación de la élite de la sociedad española, dado que muchos de sus catedráticos, profesores y alumnos, durante la mayor parte de su historia, han sido figuras relevantes de la vida intelectual y política de España, alcanzando notoriedad como senadores, embajadores, alcaldes de Madrid y como ministros y ejerciendo en general, una gran influencia en la sociedad española, desde las esferas política, militar, intelectual, jurídica, eclesiástica, etc..

Entre sus profesores se encontraron los siguientes: Francisco y Hermenegildo Giner de los Ríos, Nicolás Salmerón Alonso, Manuel Maria José de Galdo y Pérez, Florencio Bustinza Lachiondo, Francisco Rodríguez Adrados, Ernesto Giménez Caballero, Vicente Aleixandre y Merlo, José Oñate Guillén, Andrés Ramiro Aparicio, etc…

ALUMNADO Y ASIGNATURAS

Desde 1845 hasta 1858 se define la adscripción de alumnos y colegios privados a los Institutos madrileños. Se acuerda que si trazamos una línea imaginaria, desde el paseo del Prado, la Carrera de San Jerónimo, la Puerta del Sol y la calle Mayor hasta Palacio, la zona sur, tradicionalmente conocida por el nombre de sus habitantes los manolos, estos serán el vivero que ha de nutrir el alumnado del Instituto de San Isidro. Los residentes del cuartel Norte, se les conocía por los chisperos, les correspondía matricularse en el Instituto Cardenal Cisneros.

Nada de particular tiene que la oferta educativa de los institutos de Madrid se refiera al bachillerato clásico, humanístico, aderezado con enseñanzas de adorno como la esgrima, lenguas vivas de inglés francés, italiano y alemán, asignaturas que perviven, si bien, en nuestros días cumplen con otras funciones a las asignadas originariamente. Esta oferta se mantiene en virtud del fin de la institución y del perfil del alumno matriculado: se trata de educar al gentleman, el caballero culto que va a ocupar los máximos puestos de responsabilidad en la sociedad, tanto en los foros políticos, eclesiásticos, militares e intelectuales.

Por su situación geográfica, se incorporaron al Instituto del Noviciado la mayor parte de los colegios religiosos a los que asistían los escolares de los barrios altos y del centro de la capital, mientras que al Instituto de San Isidro fueron los estudiantes de los barrios bajos.

Las asignaturas que se ofrecen en los dos institutos, con variantes según el plan de estudios, serán: Gramática Castellana y rudimentos de Lengua Latina; Cálculo y nociones elementales de Geometría y Álgebra, Trigonometría rectilínea, Elementos de Geografía, Mitología y principios de Historia General, Principios de Psicología, Ideología y Lógica; Lengua Francesa, Nociones de Historia Natural, Elementos de Física con nociones de Química, Elementos de Retórica y Poética y Griego. Las doce cátedras de los estudios generales de los dos institutos madrileños coinciden y ambos expiden el título de bachiller, únicas instituciones que pueden otorgarlo en Madrid.

Por las aulas del Instituto Cardenal Cisneros, entre alumnos oficiales y libres, pasaron personalidades (se relacionan sin ningún criterio de prelación) que brillaron en diferentes campos, como Eduardo Dato e Iradier, Francisco de Borja Queipo de Llano; conde de Toreno, Francisco Silvela y de Le Vielleuze, Manuel Azaña y Díaz, Alejandro Lerroux García, Joaquín Ruiz Giménez, Salvador de Madariaga y Rojo, Enrique Tierno Galván, Manuel Gutiérrez Mellado, Alfredo Serrano Jover, Pilar Careaga Basabe, Jacinto Benavente Martínez, Camilo José Cela y Trulock, Antonio y Manuel Machado Ruiz, Enrique Jardiel Poncela, Emilio Romero Gómez, Guillermo Fernández Shaw, Julián Marías Aguilera, Ramón Gómez de la Serna, Alberto Martín Artajo, José Luis López Aranguren, Alberto Aguilera y Arjona, Julio Iglesias Puga, Medardo Fraile Ruiz, Pedro Sainz Rodriguez, Francisco García Valdecasas, Rafael Calvo Ortega, Ramón Menéndez Pidal, Jose Maria Rodero Luján, Fernando Fernández Gómez (Fernando Fernán-Gómez), Alfonso Sastre Salvador, Alfonso Paso Gil, Gerardo Vera Perales, Jesús Puente Alzaga, Fernando Guillén Cuervo, José Fernando Dicenta, Blas de Otero Muñoz, Rafael Alberti y Merello, José Ignacio Gómez de Liaño , Ramón Salas Larrazábal, Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, Raimundo Fernández Cuesta, Manuel Lora Tamayo, Luis Martinez de Irujo, Santiago Bernabéu y Yeste, Jorge Semprún Maura, José Luis Sáenz de Heredia, Juan Ignacio Luca de Tena, Andrés Pajares Martin, José María Alvarez del Manzano, Luis Ciges Martinez, Valeriano Andrés Pascual, José Luis García Muñoz (José Luis Garci), Angel Minaya Vaquero, José Juncosa López, Santiago Martínez Fornés y otros…, y mujeres ilustres como Maria Goyri y Goyri, Victoria Kent Siano, Maria Moliner Ruiz, y Clara Campoamor Rodriguez, entre otras.

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