VISION HISTORICA DEL BARRIO DEL INSTITUTO DEL CARDENAL CISNEROS

Escrito enviado por Fernando Plaza Provencio

(Transcripción original con su consentimiento) 

La documentación de que se dispone es de 1766 año en el que se preparó el libro titulado “Madrid dividido en ocho cuarteles con otros tantos barrios cada uno”, división que es la realizada por el Conde de Aranda, escrito por D. Juan Francisco González y editado en 1770 con unos planos delineados al agua fuerte por D. Antonio Espinosa en 1769.

El lugar que ocupa el Instituto Cardenal Cisneros pertenece al denominado CUARTEL DE AFLIGIDOS siendo este nombre en honor del Convento de S. Joaquín de la Orden de los Premostratenses de S. Norberto fundado en 1636 y desaparecido durante la guerra de la Independencia, que era popularmente conocido como convento de los Afligidos por venerarse en él la virgen de ese nombre y que estaba situado aproximadamente donde hoy está la Plaza de Cristino Martos donde también yacen enterrados resto de palacios y otros edificios eclesiásticos como la capilla de La Cara de Dios.

El CUARTEL DE AFLIGIDOS en 1770 de cargo del Señor Don Ignacio de Santa Clara, que vive calle Ancha de San Bernardo, frente del Marqués de Grimaldo, estuvo dividido en ocho barrios : de Leganitos, del Rosario, de la Plazuela del Gato, de la Niñas de Monterrey, de Monserrate, del Cuartel de Guardias de Corps, de Afligidos y de San Marcos cada uno con su Alcalde de barrio, correspondiendo el Barrio de la Plazuela del Gato a  D. Francisco Bruno Diaz, que vivía en calle de la Manzana, casa Num.23. Manz. 499·

Es en este barrio donde está emplazado el Instituto del Cardenal Cisneros y que a continuación se describe y que aparece en la Lamina 19 de dicho libro.

El Barrio de la Plazuela del Gato, da principio en la esquina de la calle de las Beatas, y desde ella sigue con ambas aceras la calle Ancha de San Bernardo, hasta la de San Benito, entra en esta, mano izquierda, sigue del mismo modo por la de Juan de Dios, la de San Bernardino, Plazuela de Capuchinas, calle del Álamo, y la de las Beatas, hasta la esquina en que principió.

El nombre del Barrio lo toma de la plazuela que no tiene nombre y que es la confluencia de las calles del Noviciado, Amaniel, Ponzano y Travesía del Conde Duque.

La Plazuela del Gato según Pedro de Rèpide era famosa en el siglo XVIII por tener en ella su puesto una aleluyera, a donde acudían a proveerse niños y grandes para comprar los pliegos de estampas y dísticos pintorescos, papeles que recortados, llovían sobre la procesión del Corpus y al paso de la carroza de Jesús Chico.

La tradición del nombre de la plazuela del Gato proviene de que cuando este lugar era una selva, donde había abundante caza, fue allí cogido un gran gato montés, cuya piel sirvió para hacer unas botas que el Cardenal Cisneros regaló al Gran Capitán y, que, según decían los que por lo visto estaban bien enterados, eran iguales a las que usaba Carlomagno en sus campañas.

Pero las botas del Gran Capitán tenían una horrible cualidad. La de que todo los gatos que las olían hacían las sufridoras de tales expansiones que llevaron a oler excesivamente, con la natural indignación de su hazañoso poseedor, quien acabó por regalárselas a un criado, el cual se las vendió a un francés.

La Plaza de las Capuchinas, hoy Plaza del Conde de Toreno quien tenía su palacio al final de la calle de S. Bernardino. En esta plaza había una fuente del Viaje de la Reina y un convento de estas religiosas llamado Monasterio de la Concepción donde residían dos hermanas de la Orden Tercera de S. Francisco que se vinieron a este lugar en 1627 siendo su primera abadesa sor María de Larra quien murió en grande opinión de santidad. El 11 de abril de 1890 se cambió el nombre a la plaza dándola el actual.

La Calle del Álamo que va desde la plaza de los Mostenses a la calle de los Reyes, debe su nombre a la existencia, a que, a continuación de los magníficos jardines de D. García Barrionuevo de Peralta que era dueño de todos aquellos alrededores, una calle con álamos que llegaba hasta la fuente de la Plaza de las Capuchinas y donde esperaban los pobres el paso de D. García para solicitar su limosna permaneciendo allí limpiándose su miseria siendo las criadas de D. García quien dieron nombre a la calle.

Cuando desaparecieron los jardines a que se ha hecho mención, allí se edificó la casa que fue convento de las monjas de Santa Catalina y luego de los Premostratenses de S. Norberto ( denominados los Mostenses) quedando finalmente un solo álamo pero dado que cierta tarde, al oscurecer pasaba por allí  una noble dama doña Leonor de Vintimilla que venía de hacer sus devociones en el convento de S. Joaquin en la plazuela de los Afligidos, tanto ella como su dama fueron asaltadas por unos malhechores que acechaban detrás del álamo y por ser ella dama muy principal aunque perdonó a los ladrones no hubo perdón para el árbol.

La Calle de las Beatas, hoy Antonio Grilo debe su nombre a que donde se establecieron los Premostratenses, como hemos indicado, fue primero residencia de la Dominicas fundadoras del Beaterio de Santa Catalina de Siena. Este beaterio lo trasladó el Duque de Lerma a la proximidad del palacio que se acababa de hacer. Así pues, es de estas beatas de quien tomo el nombre la calle.

Por cierto, hay una leyenda que cuenta que una beata llamada Sor María del Sacramento, que era muy bella, había levantado los amores del ministro D. Rodrigo Calderón                y se apresuró a alcanzarla en esta calle (hay que tener en cuenta que en esa época abundaban los galanes de monjas), la monja le rechazó con gran disgusto del ministro que acostumbraba a obtener lo que quería con la frase de “Tal vez se oscurezca mañana la estrella que tanto brilla hoy”. El nombre se cambió por el del poeta cordobés y Académico de la Española, Antonio Grilo por acuerdo municipal de 15 marzo 1899. Hubo disputas sobre poner el actual nombre o el del republicano Ramón Chíes quien en Santander y Madrid estudió Ciencias exactas, Filosofía y Derecho, dedicándose después al periodismo. A los veinte años (1866) era ya redactor de La Discusión, periódico democrático dirigido por Nicolás María Rivero. Al triunfar la revolución del 68 contribuyó grandemente a la formación del Partido Republicano Democrático Federal. Ramón Chíes vivió en esta misma calle.

La Calle de la Manzana debe su nombre a que aquí estaba el manzanar de las huertas y jardines de D. García de Barrionuevo

La Calle de los Reyes se llamó inicialmente calle de S. Ignacio por su proximidad al Noviciado de los Jesuitas y el nombre actual, aunque no exento de controversia, parece se deba a que existía en esta calle el palacio del Conde de Alcudia donde existían unas imágenes de los reyes del Antiguo Testamento. Al final de la calle de los Reyes había dos viejos palacetes, uno de ellos de los duques de Pastrana que se convirtió en residencia religiosa. La calle desemboca en lo que se denominaba alcantarilla de Leganitos.

La Calle de S. Benito hoy llamada del Noviciado debe su nombre a su proximidad al Noviciado de los Jesuitas que estaba en la calle Ancha de S. Bernardo donde está hoy el Paraninfo de la Universidad Central. Es de destacar que en esta calle hubo una casa de religión en 1605 fundada por la marquesa de Camarasa doña Ana Félix de Guzmán para lo que cedió el palacio ducal de Castrillón donde había vivido S. Luis Gonzaga cuando vino de Mantua con su padre.

En el número 3 de esta calle hay un templo evangélico cuya fachada en ladrillo y estilo mudéjar no parece demasiado serio por recordar más la manera arquitectónica de una plaza de toros según Répide.

La Calle Ponciano antes de denominaba Ponciano de Olivares y este era el nombre de la persona que cuidaba la puerta del coto real que allí había.

La Calle de S. Bernardino se llamó así por haber sido camino al antiguo convento y luego asilo de S. Bernardino también llamado de las Batuecas que era de franciscanos descalzos quienes llevaban desde 1566 intentando tener residencia en Madrid y se inició con un humilde templo gracias a la limosna de doña Leonor de Toledo que era monja de las Descalzas Reales y se terminó  gracias al patrocinio de Francisco Garnica, contador mayor y del  Consejo del rey y su mujer Teresa Ramírez de Haro, ambos enterrados en la capilla mayor donde están sus bustos, eran patronos los duques de Granada como poseedores del mayorazgo de Garnica. Estaba situado extramuros y a èl se salía por el portillo denominado de S. Bernardino que se hallaba donde hoy está la estatua de Arguelles. En esta calle estaba el palacio de los duques de San Carlos que en la época de Fernando VII e Isabel II congregaba lo más alcurniado de la corte. También está en esta calle el Edificio Montano en la calle de San Bernardino, nº 3 c/v a Dos Amigos, nº 2, coronado por un medallón con el busto de Vicente Montano González, fundador de la fábrica de pianos Montano y en su interior estaba el Salón Montano utilizado para conciertos cuando se abrió. También y esquina a la plaza de Cristino Martos estaba el palacio del Conde de Toreno alguna vez asaltado en las frecuentes revueltas del siglo XIX.

La Calle de la Cruz Verde era el lugar fuera del primitivo portillo de Santo Domingo donde se llevaba a cabo los autillos de fé y las ejecuciones y donde había una cruz pintada de verde. En esta calle estaba la denominada puerta de la Vicaría que era puerta trasera del café de Prada cuya entrada principal estaba en la calle Ancha de San Bernardo y servía de discreta entrada de parejas misteriosas de damas y galanes.

Espero os haya complacido

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close