VISITA GUIADA AL MADRID DE SAN ISIDRO

– 10-05-2.017: Visita guiada al Madrid de San Isidro

Se realizó con el guía y compañero antiguo alumno D. Fernando Sivit,  y se visitaron la casa donde vivió San Isidro, la parroquia de San Andrés, la Capilla del Obispo, la Capilla de San Isidro, La Colegiata de San Isidro (antigua Catedral de Madrid) y la casa de Iván de Vargas.  

EL MADRID DE SAN ISIDRO. RUTA ISIDRIL

La vida de san Isidro dejó profunda huella en la geografía madrileña, conservándose su memoria en los lugares en los que frecuentó o realizó alguno de sus milagros Pocos son los datos completamente fiables que tenemos de este santo tan querido por los madrileños, siendo como es su patrón. Las primeras notas biográficas que se conocen sobre él datan del último tercio del siglo XIII y fueron escritas por el franciscano Juan Gil de Zamora, más conocido como Juan Diácono, quien posiblemente recogió los testimonios de personas que hubieran conocido al santo, dando lugar a la obra “Vida y milagros del glorioso San Isidro el Labrador, hijo, abogado y patrón de la Real Villa de Madrid”. Es desconocida la fecha de su nacimiento, así como la identidad exacta de los padres: algunos expertos dicen que eran cristianos-mozárabes; otros, que eran castellanos-leoneses que fueron junto a Alfonso VI durante la reconquista de Madrid; y otros, que su padre pertenecía a la familia de los Isidros y vivía fuera de las murallas de la Villa, en el Arrabal de San Martín, mientras que su madre era de la familia de los Merlo y vivía junto a la Parroquia de San Andrés. Ya que los datos, como decimos, no son del todo fiables, deberemos basarnos en la tradición para acercarnos a la vida de San Isidro.

Casa de San Isidro y Museo de los Orígenes

Se dice que nació en el número 1 de la que hoy es Calle del Águila, siendo su nombre completo Isidro Quintana y Merlo, o Isidro Merlo Quintana. Su primer trabajo fue como pocero y se cuenta que todos los pozos que abrió, tras encontrar él mismo los manantiales en varias zonas de Madrid, tenían propiedades curativas. Cuando el rey almorávide Alí ben Yusuf cerca la ciudad en 1109, muchos cristianos huyen rumbo al Norte. Así, Isidro se estableció como labrador en la localidad madrileña de Torrelaguna, lugar donde conocería a María, su esposa, hoy conocida como Santa María de la Cabeza, con quien se casó en la Iglesia de Santa María Magdalena. La relación con su patrón Iván de Vargas comienza cuando éste le contrata para hacerse cargo de una finca que tenía en Talamanca de Jarama y más adelante, en 1119, le lleva a Madrid para trabajar en sus tierras. Vargas tenía dos casas en la Villa: una donde vivía él, frente a la Iglesia de San Justo, en la actual Calle del Doctor Letamendi; y otra donde se alojaban su familia y los empleados, en la Plaza de San Andrés. En ésta es en la que habitó San Isidro y la que hoy día acoge el magnífico Museo de los Orígenes que hemos recorrido a lo largo de esta página. Cabe mencionar un dato que, por curioso, no dejará indiferentes a nuestros lectores: será en esta casa donde también nazca el hijo de Isidro y María, San Illán… Sí, están pensando bien, todos los miembros de esta familia son santos, algo único en el santoral.

Varios son los milagros que se le atribuyen al santo, si bien por extensos no vamos a mencionarlos todos aquí. De ellos, merece la pena destacar el que tuvo que ver con su propio hijo y que ya hemos contado en el reportaje cuando hablamos del Pozo del Milagro, de donde le salvó de morir ahogado; y también aquel que realizó con la hija de su patrón Iván de Vargas, a quien resucitó después de muerta. Por otro lado, se cree que tanto San Isidro como Santa María provenían de familias adineradas ya que los Merlo contribuyeron económicamente con la canonización del santo. Así pues, ambos harían votos de pobreza, abandonando sus bienes familiares y sirviéndose del trabajo para vivir. Igualmente, destaca la caridad ejercida por San Isidro con todo aquel que lo necesitaba

Pasados los años, el matrimonio decidió seguir la doctrina de San Pablo y vivir separados, por lo que ella volvió con su hijo a Caraquiz, donde estaba su origen, y él se quedó en Madrid, muriendo el 30 de noviembre de un año indeterminado entre 1171 y 1190 (la tradición fija su fallecimiento en 1172), y siendo enterrado, primero, en el cementerio de la parroquia de San Andrés y cuarenta años después, el 1 de abril de 1212, en el interior de la propia Iglesia. Se puede decir que será en ese momento cuando, al ver que su cuerpo estaba incorrupto, fue canonizado popularmente. En 1589, se iniciaron los trámites formales para ello, siendo beatificado en 1619 y finalmente canonizado en 1622, atribuyéndosele más de 400 milagros. En el siglo XVI, su cuerpo fue trasladado de nuevo a la recién creada Capilla del Obispo, pero por diversas discrepancias se levantó un muro entre ésta y la Iglesia de San Andrés, volviendo los restos de San Isidro al templo en 1544. En 1669, se construyó una capilla como ampliación de la que acogía al santo, siendo trasladado a ella. Cuando los jesuitas son expulsados en 1767, la Iglesia del antiguo Colegio Imperial de la Compañía de Jesús, en la Calle Toledo, pasa a ser Colegiata de San Isidro el Real. Volvieron los restos del santo a cambiar de lugar en 1769, descansando ya definitivamente en este templo, donde se encuentran en la actualidad junto a los de su esposa Santa María de la Cabeza.

San Isidro es patrón de la Villa de Madrid y patrón de los agricultores, pero no solo en España, sino también en Latinoamérica y algunas diócesis de Estados Unidos. Felipe III fue quien consiguió que Paulo V beatificara a San Isidro en 1619. La celebración tuvo lugar, al año siguiente, en la Plaza Mayor y fueron ocho días de fiesta, en las que el cuerpo del santo recorrió la ciudad en un arca de plata, que hoy puede contemplarse en la Catedral de la Almudena.

El arca de plata, junto al Códice de Juan Diácono, ha permitido reconstruir parte de la vida y los milagros de este labrador. Un personaje al que el pueblo madrileño, en plena Reconquista, canonizó por su comportamiento y ejemplaridad, sin esperar al reconocimiento de Roma, algo que llegaría más tarde, con Gregorio XV en 1622.

Esto es suficiente justificación para realizar este recorrido.

El Museo de San Isidro, denominado Casa de San Isidro, fue construido durante la primera mitad del siglo XVI por la familia de los Lujanes, cuyo escudo puede aún verse en los capiteles del patio. Con el traslado de la corte a Madrid en el año 1561, fue destinado a alojar al Nuncio hasta mediados del siglo XVII, por ser uno de los palacios más importantes de la villa. Hasta mediados del siglo XIX, sus propietarios fueron los condes de Paredes, siendo esta etapa la más activa y relevante en cuanto a la edificación de la capilla dedicada al santo y sus posteriores reformas.

Patio Renacentista y Pozo de los milagros

Demolido en 1974 por su gran deterioro, en el nuevo edificio han sido integrados la capilla de los siglos XVII y XVIII, el pozo del milagro con los escudos de la familia de los Lujanes y el patio renacentista del siglo XVI.

La Capilla de la Casa de San Isidro

Fue construida a principios del siglo XVII sobre el lugar en el que, según la tradición, vivieron San Isidro y Santa María de la Cabeza, en dos pequeñas habitaciones pertenecientes al palacio de su patrón Iván de Vargas. La capilla fue posteriormente reformada en 1663 y después de nuevo entre 1783 y 1789, época de la que data su decoración actual. Las pinturas murales, que cubren sus bóvedas, fueron realizadas por Zacarías González Velázquez, pintor madrileño perteneciente a una amplia familia de artistas, durante la última de las reformas citadas. El óvalo central representa la Apoteosis de San Isidro y en la bóveda de la nave aparecen dos ángeles que sostienen una corona de laurel, mientras otros dos presentan una filacteria con la inscripción “Hic obdormivit in domino” (“Aquí se durmió en el Señor”), aludiendo a la tradición según la cual el santo murió en este preciso lugar.

La capilla de la actual Casa de San Isidro Se alza en el lugar donde se supone que residió San Isidro junto con su esposa e hijo, en dos pequeñas habitaciones pertenecientes al palacio de su patrón, Iván de Vargas. En 1608 se construyó una capilla en su recuerdo, la capilla fue reformada en 1663 y de nuevo entre 1783 y 1789, época de la que data su decoración actual . por orden de los Condes de Paredes, por entonces dueños de la casa.

“Lo más llamativo y valioso de la capilla son las pinturas murales que decoran sus bóvedas”, afirma Pérez. Unos frescos realizados por Zacarías González Velázquez, un pintor madrileño. En el óvalo central ha sido representada la Apoteosis de San Isidro y en la bóveda de la nave, dos ángeles que sostienen una corona de laurel, mientras otros dos presentan una filacteria con la inscripción “Hic obdormivit in domino” (“Aquí se durmió en el Señor”), en clara alusión a la idea de que el santo murió en este lugar. En 1608 se construyó una capilla en su recuerdo.

Preside la Capilla un retablo cuya hornacina acoge la figura de San Isidro, una talla en madera policromada de autor desconocido y colocada en este lugar a petición de los Condes de Paredes. En cuanto a su realización, hay que apuntar que la cabeza y las manos no corresponden a esta escultura, sino que son sobrepuestas; mientras que el cuerpo fue hecho en el año 1663, las manos y la cabeza datan de una fecha anterior (finales del siglo XVI).

En el año 1994, la talla fue ubicada de nuevo en este retablo tras la donación que hicieron al museo los Duques de Santo Buono, quienes hasta entonces habían sido sus dueños. También cabe mencionar que existe un grabado de ella en la Biblioteca Nacional dibujado por J. Rodríguez y grabado en 1790 por Rafael Bausac.

A los lados del altar, hay sendos cuadros del siglo XVIII también anónimos que representan al santo (izquierda) y a Santa María de la Cabeza (derecha). Ambos lienzos estuvieron en el Colegio de San Ildefonso hasta julio de 1936, momento en que la Junta de incautación de obras de arte las llevó al Museo Municipal para que no sufrieran daño alguno durante la Guerra Civil Española (1936-1939). Y ahí estuvieron hasta el año 1942, cuando regresaron al colegio, pasando más adelante al Museo de San Isidro.

El resto de la Capilla se completa con una serie de vitrinas en las que hay expuestas varias tallas en madera de entre los siglos XVI y XVIII que representan a San Isidro y a Santa María de la Cabeza, todas ellas de autoría anónima. Con estas esculturas podemos ver el cambio que ha habido a lo largo del tiempo a la hora de representar a ambos santos. Las figuras más antiguas les muestran con vestimentas de los campesinos medievales, mientras que las imágenes de los siglos XVI y XVII están basadas en la literatura medieval y mística. Cuando en el año 1622 es canonizado San Isidro, comenzará a representársele con ropajes del siglo XVII y con atributos fijos relacionados con algunos de sus milagros (pala, aguijada y arado), algo que también pasará con Santa María de la Cabeza, que porta siempre una aceitera, un huso para hilar, o un hachón encendido. Finalmente, también podremos ver una Inmaculada del siglo XVIII realizada por Manuel Francisco Álvarez Pascua.

La Capilla de San Isidro “La Cuadra”.

Llegando a la Calle del Almendro, junto a ella nos vamos a topar con la discretísima Calle Pretil de Santisteban. En su número 3, un edificio de vecinos del Siglo XIX de tono amarillento y una estricta puerta de color verde. En la planta baja del edificio, se ubica una pulcra y silenciosa capilla de no más de 42 metros cuadrados y donde el patrón de la Villa, San Isidro, guardaba los bueyes y los animales con los que trabajaba el campo y donde pernoctaría no pocas noches, compartiendo suelo y espacio con otras fieras. De ahí su nombre: La Capilla de San Isidro o La Cuadra de San Isidro.

La primera capilla data del siglo XVII por iniciativa de Juan Antonio López de Zárate (primer marqués de Villanueva) y Diego de Vargas. De esta capilla primigenia no quedan restos. La casa en la que se encuentra la capilla perteneció al Marqués de Villanueva de la Sagra (familia que tenía en dicha Iglesia el patronazgo de San Miguel de la Sagra en la plaza de la Armería). A pesar de sufrir el derribo la iglesia, el pueblo de Madrid recamó la existencia de la capilla-cuadra como lugar de culto.

En el año 1859 se construye en el interior del edificio del Marqués la capilla que puede visitarse a comienzos del siglo XXI. El año 2000 fue declarada Bien de Interés Cultural con denominación de Sitio Histórico de la Comunidad de Madrid.3

La Real, Muy Ilustre y Primitiva Congregación de San Isidro de Naturales de Madrid gestiona en la actualidad la, también llamada, Capilla de los Vargas.

El retablo interior es de estilo neoclásico. Se representan las imágenes de San Isidro con la yunta de bueyes junto con Santa María de la Cabeza, representada en su paso sobre el Jarama. La vidriera es obra de la casa Maumejean. El cuadro del milagro de las palomas del siglo XIX es del pintor Manuel Castellano. La capilla conserva también cuatro cuadros con escenas de la vida del Santo, todos ellos del mismo pintor.

El complejo parroquial de san Andrés está integrado por la capilla del Obispo, por la iglesia de San Andrés, de planta gótica, y la Capilla de san Isidro, de estilo barroco. El conjunto monumental ocupa la práctica totalidad de una manzana, delimitada por la plazas de los Carros y de san Andrés (al sur), la Costanilla de San Pedro (al este), la Costanilla de san Andrés (al oeste) y la plaza de la Paja (al norte). Se trata de tres edificios independientes que en el pasado estuvieron comunicados entre sí. Tras unas obras que se han prolongado durante un periodo de cuarenta años, y que finalizaron en junio de 2010, se han vuelto a conectar nuevamente las tres estructuras La Capilla del Obispo.- La capilla del Obispo se erige sobre el solar de una primitiva capilla, probablemente mandada construir por el rey Alfonso VIII Fue construida entre 1520 y 1535 por don Francisco de Vargas, su impulso definitivo lo dió su hijo don Gutierre de Vargas Carvajal, Obispo de Plasencia, para contener el cuerpo incorrupto de san Isidro, para cuya familia, una de las más poderosas del Madrid medieval, había trabajado el santo, en el siglo XII y allí estuvo desde 1535 hasta 1555 año en el que el párroco de la iglesia de san Andrés consiguió, después de numerosos pleitos, trasladarlo a su parroquia, donde estuvo depositado hasta el siglo XIX Los Vargas decidieron convertir la capilla en su panteón familiar es uno de los pocos ejemplos de arquitectura gótica existentes en Madrid. Su trazado corresponde a la fase tardía de este estilo, que se prolongó durante los reinados de los Reyes Católicos y, parcialmente, de Carlos I. Consta de una sola nave decorada en estilo plateresco dividida en tres tramos, y ábside poligonal, con grandes contrafuertes en el exterior. Las bóvedas son de crucería y estrelladas en el presbiterio. Los materiales de construcción combinan la mampostería de piedra de granito y la fábrica de ladrillo. En 1547, el Obispo encargó al escultor Francisco Giralte la realización del retablo mayor renacentista que preside el ábside y de los dos cenotafios de alabastro situados a ambos lados del presbiterio, obra de Francisco Giralte, quien tardó cuatro años en su ejecución (1547-1550), donde reposan sus restos y los de sus padres, Francisco de Vargas e Inés de Carvajal.

Esta capilla, si bien en determinadas épocas tenía acceso directo desde la iglesia de San Andrés, tiene su propia fachada, que es la que ahora se ve en la plaza de la Paja .De estilo plateresco, propio del siglo XVI, te parecerá más la entrada a un palacio que el acceso a un edificio religioso

Entrada a la Capilla del Obispo

La fachada septentrional, que da a la plaza de la Paja, es el único elemento exterior levantado bajo las pautas arquitectónicas del Renacimiento. Realizada enteramente en sillarejo de granito, destaca por su aspecto austero, especialmente en lo que respecta a su portada, definida por un sencillo arco de medio punto. Los ornamentos de la fachada son escasos y se concentran en el tercio superior. Aquí se sitúa una galería de siete ventanales, enmarcados cada uno por una doble moldura y con relieves florales en los puntos de confluencia y en la base de los vanos. La fachada está coronada con una cornisa saliente y amoldurada. En su parte inferior, se halla una escalinata de tramos enfrentados, que permite salvar el desnivel de la plaza de la Paja. El acceso a la capilla se realiza a partir de un pequeño claustro, formado por arcos de medio punto, cuyo aspecto actual corresponde a la reforma emprendida en el siglo XVIII. Tras pasar por sus puertas originales de madera de roble, llegas a un pequeño claustro que una función distribuidora, y es la conexión interior con la iglesia de San Andrés desde que ésta y la Capilla del Obispo se separaron con un muro. Cuando se cerró el arco que la unía con la iglesia de San Andrés, la zona donde se veneraba a San Isidro quedó accesible por ambos lados.

La puerta interior, encargada en el año 1544, se atribuye a Cristóbal Robles y a Francisco de Villalpando. Está hecha en madera de nogal y decorada con diferentes relieves, donde se representan escenas bíblicas, principalmente del Antiguo Testamento. Está considerada como una obra maestra del escultura renacentista española. Otro de los elementos destacados del interior es el coro alto, cubierto con artesonado.

La Iglesia de san Andrés es un Templo de origen mozárabe. la jurisdicción de San Andrés se extendía por lo que fue el antiguo barrio mudéjar, posterior morería. Este templo del que san Isidro fue feligrés, fue muy frecuentado por san Isidro Labrador y santa María de la Cabeza, y en el que fue enterrado y encontrado su cuerpo incorrupto en 1212. Junto a él se alzaba la casa de su amo Iván de Vargas. Para el historiador y arqueólogo Elías Tormo, sin embargo, el emplazamiento de la primitiva iglesia estuvo ocupado antes por una mezquita situada junto a la torre albarrana en lo que luego fue palacio de los Laso de Castilla, residencia de los Reyes Católicos y del cardenal Cisneros cuando se encontraban en Madrid. En tiempos de los Reyes Católicos fue reformada la iglesia en estilo gótico, abriéndose a la vez un paso alto de comunicación con el palacio.

Iglesia de San Andrés

En el siglo XVI se le adosó la capilla del Obispo, luego templo independiente, a la que se trasladó en 1535 el cuerpo del santo por orden del obispo Gutierre de Vargas Carvajal, lo que dio lugar a discordias entre ambas capellanías, hasta que veinticuatro años después el cuerpo retornó a su emplazamiento original. En 1656 el viejo templo sufrió un desplome, reconstruyéndose modestamente a la vez que se construía la capilla de San Isidro, cambiando su orientación. La nueva iglesia de San Andrés se adornó con un retablo de Alonso Cano, aunque se simplificó el proyecto inicial que incluía la urna de San Isidro. Las esculturas pertenecían a Manuel Pereira, a quien correspondía también la estatua de San Andrés en piedra situada en la hornacina de su única puerta (actualmente en el jardín lo que queda de ella). La iglesia fue incendiada en 1936 y sobre el solar de la primitiva cabecera gótica se construyó posteriormente la casa rectoral. La actual iglesia ocupa lo que fue capilla de San Isidro y un tramo de la reconstruida en el siglo XVII.

Real Capilla de San Isidro.- fue construida a principios del siglo XVII y se edificó como consecuencia de las disputas entre la parroquia de San Andrés y la familia Vargas por custodiar el cuerpo incorrupto de san Isidro, estas diferencias fueron solventadas por Felipe IV, creando la Real Capilla de San Isidro, de Patronato Real, junto a la iglesia de San Andrés. Fue construida entre 1657 y 1669 y es un ejemplo del mejor barroco madrileño. En 1660 Juan de Lobera proyectó un baldaquino para contener el cuerpo incorrupto de san Isidro, donde estuvo hasta 1669 cuando fueron trasladadas a la Colegiata que era el mejor templo de Madrid. En 1936 la Capilla fue quemada quedando en pie sólo la estructura exterior empezando su reconstrucción exacta en 1986 aunque sin el explendor original. Con toda probabilidad, San Andrés se erigió sobre una antigua mezquita y su historia se halla muy vinculada a Madrid pues fue Capilla Real y campeaban los escudos regios en las claves de las bóvedas del presbiterio.

La Casa de Juan de Vargas sita en la calle del Doctor Letamendi, 1, Ocupa el solar de la casa de la Familia Vargas en la que según la tradición vivió san Isidro. El edificio del siglo XVII fue derribado por el Ayuntamiento de Madrid y en su lugar se ha reconstruido una recreación contemporánea que alberga la Biblioteca Pública “Iván de Vargas” y en el que se han recuperado alguno de sus escudos y perdido otros elementos.

Casa de Ivan de Vargas antes de su demolición

Real Colegiata de San Isidro sita en la Calle Toledo, 37. El templo actual inició su construcción en el año 1622, con proyecto del jesuita Pedro Sánchez y continuado por Francisco Bautista, quienes siguen el modelo de la iglesia del Gesú en Roma. Construido para los jesuitas y bajo la advocación de san Francisco Javier, allí permanecieron hasta su exclaustración en el año 1767. Entre 1767 y 1769 Ventura Rodríguez redecora el templo eliminando elementos barrocos y vestigios jesuitas, para dedicarlo a san Isidro Labrador, patrón de Madrid. Diseña el retablo mayor colocando en su gran arco central la Gloria de San Isidro, sobre el arca de plata de 1620 que contiene el cuerpo incorrupto del santo y el arca de plata con las reliquias de santa María de la Cabeza, que fueron trasladadas por Real Orden de Carlos III en el año 1769, desde la Real Capilla de San Isidro y el Oratorio del Ayuntamiento de Madrid, respectivamente, para que estuvieran juntos los restos del santo matrimonio, separados desde su muerte.

El Arca de San Isidro, construida a finales del siglo XIII, o comienzos del XIV, para guardar el cuerpo del santo, sustituyendo así al sepulcro original. Más adelante, en 1620, ésta fue de nuevo sustituida por una urna de plata, donación de los orfebres de Madrid y que desapareció durante la Guerra Civil, por lo que el Arca fue custodiada en la Parroquia de San Andrés hasta que se trasladó al Palacio Arzobispal de la ciudad. En la actualidad, se encuentra en la Catedral de Madrid, mientras que en esta sala podemos contemplar una reproducción.

 

Su decoración está ligada al Códice. En el frente, se representan cuatro de los cinco milagros más importantes que llevó a cabo el santo y que se describen en el manuscrito, pudiendo haber figurado el que falta en la tapa.

De este modo, tanto en el Códice como en el Arca se recogen los detalles sobre la vida de San Isidro tal y como se habían contado mediante la tradición oral, haciendo hincapié en los milagros del santo y siendo escasos y ambiguos aquellos datos sobre su biografía, algo propio de la mentalidad medieval por la importancia que entonces se le daban a los hechos milagrosos. Cuando a finales del siglo XVI comienza el proceso de canonización de San Isidro, el cual culminará en 1622, esto cambiará, pues se empezarán a publicar biografías suyas en las que abundarán los datos sobre su vida, además de aumentar el número de milagros, todo ello obtenido de las personas interrogadas para la canonización.

En el año 1671 se construye la capilla de la Inmaculada en la cabecera de la nave del Evangelio, sobre las Casas de los Vera, en las que san Isidro construyó una cueva y un pozo. La capilla, de planta ovalada, es sede canónica de la Real Congregación de San Isidro de naturales de Madrid.

Otros Cinco lugares que merecerían una continuación de esta Visita Guiada al Madrid de S. Isidro:

1. El Puente de Toledo.- Fue construido por Pedro de Ribera. En la parte central, dos templetes barrocos con esculturas de Juan Alonso Villabrille y Ron, de 1723. Representan sendos milagros relacionados con el agua: san Isidro junto al pozo en el que cayó su hijo Illán y santa María de la Cabeza cruzando el río Jarama.

2. La Ermita y Fuente de San Isidro.- En el lugar del que brotó la fuente milagrosa, y junto a los campos en los que una yunta de bueyes blancos araba junto a la de san Isidro, se construyó una ermita en la Edad Media, que tras sucesivas ampliaciones fue reedificada en 1725 por don Baltasar de Zúñiga, marqués de Valero y virrey de Nueva España. En sus inmediaciones se situaba la Pradera de San Isidro, inmortalizada por Francisco de Goya, a la que acudían los madrileños en la Romería de San Isidro, el 15 de mayo, desde el siglo XVII.

3. La Ermita de Nuestra Señora de la Antigua.- Fue la iglesia parroquial de Carabanchel en los siglos XI y XII, bajo la advocación de La Magdalena, a la que acudía san Isidro, donde ocurrió el milagro del Lobo y a la que acudió a dar gracias a Dios tras el milagro de la multiplicación de las viandas. El edificio actual, construido sobre restos romanos, es del siglo XIII y de estilo mudéjar. Fue restaurado por la Comunidad de Madrid y se utiliza como capilla del que fue cementerio parroquial de Carabanchel Bajo. Se abre los sábados por la mañana para celebrar una Eucaristía a las 11 horas.

4. Torrelaguna.- En la vega del Jarama, es el lugar donde se refugia san Isidro del peligro almorávide que se acerca a Magerit. Labra las tierras de los Vargas y allí conoce a su esposa María Toribia, natural de Uceda, con la que casa en Torrelaguna. Tras la muerte de Isidro, María Toribia regresa a su lugar natal donde actúa como ermitaña de la ermita de la Piedad, en la que fue enterrada tras su muerte. Del relicario con la cabeza de la santa procede el nombre de Santa María de la Cabeza y el nombre de la ermita actual que se construyó en el siglo XVI que actualmente se encuentra en ruinas.

5. Cebolla.- En la provincia de Toledo y en la vega del Tajo, una arraigada tradición cuenta que Illán, hijo de san Isidro y santa María de la Cabeza, fue labrador en las tierras que allí poseía la familia Vargas. Fue enterrado en la ermita de Nuestra Señora de la Antigua con fama de santidad. Un retablo con azulejos de Talavera realizado en 1603 relata escenas de la vida de Illán, que se asemeja en la iconografía a la de san Isidro.

 

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